La Arqueología tiene la finalidad primordial de estudiar civilizaciones y sociedades antiguas a través de los objetos y monumentos no literarios, tales como, tumba, templos, vasos, entre otros restos materiales que se encuentran distribuidos y conservados con el pasar de los años.

Otro significado poderoso que tiene la arqueología, es la reconstrucción de la vida de los pueblos antiguos. La misma proviene del del griego ρχαιολογα (archaiología), que tiene como significado historia antigua o leyenda. La arqueología guarda relación con la antropología, a pesar que esta se enfoca en el estudio de las culturas humanas y estudia las manifestaciones materiales de esta, los antropólogos estudian los objetos para la comprensión de la cultura y pensamiento de quien lo creó y así descubrir la importancia de los mismos para tratar de reconstruir la forma en que vivían, su política, economía, su estructura social y creencias religiosas.

La misma también ha estado a lo largo del tiempo estrechamente ligada a la historia, desde el inicio como auxiliar de la historia del arte y luego de la historiografía en general, pero en la actualidad, es considerada una ciencia histórica autónoma.

Asimismo, esta ciencia se divide en tres fases: prospección, excavación y trabajo de laboratorio.

La prospección es la exploración o indagación de un terreno, en la búsqueda de materiales que demuestren a través de una serie de procedimientos, la ubicación y existencia de un yacimiento, para así, conocer modelos o ejemplo de poblamientos o los grupos humanos de una época. Por su parte, la excavación se hace por medio de una serie de actividades y operaciones para la extracción del material, con la finalidad de analizar el hallazgo, se hacen con sumo cuidado para descubrir datos que ayuden a tapar la falta informaciones concretas que hay en la Historia y una vez culminado el proceso de excavación viene el trabajo de laboratorio, que consiste en analizar con un serie de herramientas tecnológicas, los científicos pueden estudiar los datos de los restos obtenidos y con esto sacar las conclusiones acerca de su procedencia, con exámenes y experimentos constatar la antigüedad de dicho material en estudio, además, de la práctica de una posible restauración que permita un análisis más detallado.