Al cumplirse 40 años del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, las Fuerzas Armadas han obviado tal efeméride, ignorándola como un hecho trasnochado y totalmente superado para el Ejército de la España de hoy en día y sin la menor trascendencia en su quehacer actual. Volcados están en la misión primordial de los tiempos presentes, la lucha contra el coronavirus y las actividades derivadas de esta misión.

En ese punto, la condecoración a 21 militares de tropa y marinería destacados en las misiones 'Balmis' y 'Baluarte' contra la COVID-19 supone la acción más destacada de este febrero de 2021 que acaba de concluir, si bien en el seno del Ejército se han vivido otras vicisitudes también importantes que ponen el ojo en las capacidades militares de las FAS.

Condecoraciones a la tropa

Desde que en septiembre pasado se decretara la creación de la medalla de la 'Operación Balmis' para recompensar la entrega del personal militar en la lucha contra el coronavirus, un total de 6.193 condecoraciones han sido concedidas. De ellas, la mitad, a militares de tropa. En esta ocasión han sido 21 los soldados, marineros, cabos, cabos primeros y cabos mayores que han recibido esta condecoración en representación de la tropa y marinería que integran las FAS.

De estos galardonados, seis son militares del Ejército de Tierra, tres de la Armada y otros tres del Ejército del Aire; uno destinado en el Estado Mayor de la Defensa, seis en la Unidad Militar de Emergencias, uno en la Guardia Real, y dos en la Inspección General de Sanidad de la Defensa.

El acto de entrega, celebrado en la Sala General Veguillas del Ministerio, contó con la participación especial de los periodistas Ana Terradillos y Roberto Brasero en reconocimiento a la labor informativa que los medios de comunicación han realizado sobre el trabajo de las FAS en la pandemia.

Ambos informadores agradecieron la tarea de los militares contra la COVID-19, su presencia y trabajo en toda clase de tareas contra el virus y su sacrifico en lugares tan comprometidos como las residencias de mayores y las morgues, con el terrible choque psicológico que conlleva.

Al respecto, Roberto Brasero relató que durante los días de confinamiento, los únicos vehículos que encontraba en la carretera camino de Antena 3 eran las ambulancias militares: "Era como en una película apocalíptica, pero ver los camiones militares te daba la esperanza de que alguien estaba luchando contra el virus".

En representación de los condecorados, el cabo mayor Francisco Javier García subrayó en su alocución que un aspecto positivo de esta pandemia ha sido el "trabajar codo con codo con nuestros compañeros de las Fuerzas Armadas y con el personal sanitario, que para nosotros ha sido un referente".

Aniversario de la Infantería de Marina

Por su parte, la Infantería de Marina ha celebrado su 484 aniversario este 27 de febrero. En las conmemoraciones por esta efeméride, la lucha contra la COVID-19 ha estado también muy presente, y en los eventos realizados en Madrid por la Agrupación de Infantería de Marina de Madrid, AGRUMAD, se ha tenido un especial recuerdo con los fallecidos por Coronavirus -militares y civiles-, y se ha destacado el esfuerzo que la Infantería de Marina ha realizado junto al resto de unidades de las FAS para contrarrestar el virus.

Como el resto de unidades militares, los infantes de marina han desinfectado infraestructuras, saneado edificios, montado hospitales, acompañado a ancianos y fallecidos, proporcionado logística o rastreado infectados, en un esfuerzo que ha puesto a las FAS al servicio de la sociedad.

En el acto, un antiguo infante de marina fue condecorado con la Orden al Mérito Militar con Distintivo Blanco como victima del terrorismo, al ser superviviente de un atentado acontecido en 1987, cuando era soldado del cuerpo y realizaba su servicio militar.

En el aniversario se tuvo un especial recuerdo para el sargento primero Francisco Rodríguez Sánchez, paciente cero de un brote de COVID-19 que afectó al 60% de la tripulación del navío 'Hespérides' y forzó a suspender su participación en la campaña antártica de este año. Desgraciadamente, tras dos meses de lucha contra la enfermedad, el sargento Rodríguez Sánchez falleció en el Hospital Juan Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, donde estaba ingresado desde que se declaró la emergencia.

En el aspecto positivo, destacar que el resto de sus compañeros afectados se recuperó con normalidad y el brote se da por extinguido.

Regreso de la 'Misión Atalanta' de la fragata 'Reina Sofía'

En otro orden de cosas, la Armada ha sido además protagonista de dos noticias al cerrar febrero. La primera, el regreso a la Base de Rota de la fragata 'Reina Sofia' desde la 'Misión Atalanta' en el Golfo de Adén y aguas de Somalia. Con la piratería prácticamente erradicada de esa zona, las operaciones más significativas de la fragata han sido las escoltas a los barcos del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Hay que destacar que, por la incidencia de la pandemia, la tripulación ha tenido que realizar la misión permaneciendo 149 días en la mar sin tocar puerto, con el cansancio psicológico que una estancia tan larga navegando conlleva.

Baja del submarino 'Mistral'

La segunda noticia se refiere a que la Armada acaba de dar de baja a uno de los dos únicos submarinos que le quedaban, el 'Mistral', el cual, en una ceremonia de despedida en su base de Cartagena, ha sido tachado de la lista de buques de la Armada. Esto presupone una pérdida de capacidades muy preocupante para la Armada Española, pues la deja con un solo submarino operativo, el 'Tramontana', poniéndose todas las esperanzas en que la nueva serie S-80 entre en servicio.

En este aspecto, está previsto que el primero de esta serie, el 'Isaac Peral', sea botado este mismo mes de marzo si los programas se cumplen. Pero tras innumerables retrasos, nadie pone la mano en el fuego porque tal evento sea una realidad hasta que se realice de forma efectiva y visible.

Aunque la baja del 'Mistral' era esperada -pues las obras en su última gran carena se cancelaron para invertir esos recursos en el montaje del 'Isaac Peral'-, esta pérdida significa que, aunque el primer submarino de la Serie 80 sea botado en marzo, durante dos años España solo dispondrá del submarino 'Tramontana' en su inventario, pues el 'Isaac Peral' no entrará en servicio hasta 2023, tras superar una interminable serie de pruebas operativas y de navegación y certificarse su validez.

Esto deja a España con una falta de capacidades defensivas evidente frente a hipotéticas amenazas provenientes del norte de África, con naciones que sí disponen de un arma submarina apreciable o han aumentado sus flotas, sin contar con que los compromisos navales con los aliados serán más difíciles de atender al contarse con un solo sumergible.

Solo el futuro revelará si está pérdida de capacidades es solo un contratiempo eventual o un suceso que la nación pueda lamentar profundamente. Será el tiempo el que dé el veredicto.