Activadas contra la pandemia de coronavirus desde el inicio del estado de emergencia, para las Fuerzas Armadas la Operación Balmis ha significado la mayor movilización militar en España en tiempos de paz. Ha supuesto la total implicación de los ejércitos españoles en la lucha contra esta crisis sin precedentes. A los 98 días de su activación y tras anularse el estado de emergencia el Ministerio de Defensa ha dado por concluida la Operación Balmis, que se cierra con el activo de la experiencia ganada, el aplauso popular y las lecciones aprendidas para enfrentarse a una hipotética segunda ola.

Pero no todo es positivo, como el jefe de la UME expresó: "No podemos decir 'misión cumplida', hemos perdido a muchos conciudadanos que se nos iban por esta enfermedad y sin poder hacer nada, ha sido como coger un puñado de arena con la mano.

Se te va entre los dedos".

La estrategia de la misión

Planteada como una acción militar en toda regla, Balmis fue dirigida en una cadena de mando corta: Ministra, JEMAD y Jefe del Mando de Operaciones (MOPS) del mismo modo que se acometería una crisis bélica. Según el Gral. Jefe del MOPS, Fernando López del Pozo, la operación se ha basado en cinco directrices.

Seguridad. Apoyo a las FCSE en vigilancia ciudadana y patrullas por pueblos y ciudades para disuadir y advertir a los ciudadanos de preservar la cuarentena y no salir a la calle de no ser preciso. Sumando a esto el control y patrulla de las fronteras, vigilancia en puertos y aeropuertos y vigilancia de estructuras críticas. Con ello se liberaba de trabajo a Policía y Guardia Civil las cuales podían volcar sus esfuerzos en sus tareas propias de seguridad sin sobrecarga de trabajo.

Apoyo Logístico

Aporte de toda clase de elementos materiales para tratar la enfermedad, desde transporte por aire de toda clase de material médico proveniente de países aliados. Suministrar material médico y sanitario de toda clase además de material uso común: camas para hospital, sillas, literas, taquillas, duchas, grupos electrógenos y todo elemento de apoyo a clínicas y hospitales además de aporte de víveres a los bancos de alimentos.

Desinfección

Tareas de desinfección en toda clase de infraestructuras ya sean hospitales, consultorios, centros de salud, comisarías, hoteles habilitados como hospitales, juzgados, cementerios, edificios de la administración y especialmente residencias de ancianos. Esta operación ha sido de las más demandadas tanto en su faceta preventiva, desinfectar infraestructuras sin antecedentes de infección, como reactiva, desinfección de espacios donde se han identificado focos de infección.

Apoyo sanitario.

Refuerzo a los hospitales Gómez Ulla y al Hospital Militar de Zaragoza que han sido las instalaciones sanitarias militares que han absorbido mayor número de pacientes del sistema sanitario general. Despliegue de las unidades médicas de empleadas en misiones UMAER y UMAAD en los hospitales de campaña construidos al efecto, IFEMA es ejemplo común.Y despliegue de infraestructuras médicas en el Puerto de Melilla o el envío del transporte de ataque Galicia a Ceuta para hacer de hospital flotante.

Montaje hospitales e infraestructuras

Construcción de hospitales de campaña y albergues en todo el territorio nacional desde el IFEMA en Madrid a otras menores ya sea en Sabadell, Basurto, La Coruña, Las Palmas, etc.

Así como montar salas UCI de apoyo a hospitales y también morgues en edificios adaptados.

La del palacio de Hielo de Madrid es un ejemplo recurrente, donde se ha evacuado a los fallecidos provocando un intenso choque traumático entre las fuerzas las cuales necesitaron a menudo apoyo psicológico. Un esfuerzo que ha forzado a las FAS al límite de su capacidad pues junto a la misión se cumplían las tareas habituales de defensa nacional y de compromiso en misiones internacionales.

Balmis: tareas repartidas

Del mismo modo que en una acción bélica el MOPS repartió las tareas entre los distintos componentes en que está organizado. Así en el inicio de la misión la UME fue la primera unidad desplegada pero en menos de una semana quedó superada por la cantidad de tareas a acometer, movilizando a los tres ejércitos en cada sector de operativo.

De este modo el Mando de Componente Terrestre designó las tareas que acometió el Ejército de Tierra, el Mando Componente Naval las de la Armada, especialmente el despliegue de buques como apoyo sanitario, y el Mando de Componente Aéreo el del Ejército del Aire, con especial hincapié en los envíos logísticos. A la Inspección General de Sanidad le tocó lidiar con la parte médica de la crisis aumentando las capacidades de los hospitales en un 40% y dirigiendo las medidas terapéuticas en hospitales militares y de campaña, trabajando codo con codo con la sanidad civil en encontrar curas y tratamientos contra el Coronavirus.

A estas tareas se sumó la Guardia Real que aparcó durante la operación su habitual misión de protección de la Casa Real para apoyar las misiones de la Operación Balmis con patrullas, apoyo logístico y desinfección.

Cabe constar que en las tareas de desinfección se han destacado mucho por su especialización las unidades de defensa NBQ, siendo previsible una ampliación de sus capacidades a futuro.

Estadísticas Operación Balmis

En sus casi cien días de vigencia en la Operación Balmis han intervenido en un momento u otro 187.713 militares, se han realizado 20.002 intervenciones: 11.061 han sido desinfecciones, 2.302 patrullas de seguridad, 5.301 intervenciones en residencias de mayores, 3.477 acciones de apoyo a hospitales y 1.344 apoyos a centros sociales. Aunque es fluctuante según el nivel de alarma era más intenso o se cumplía la desescalada, la media diaria de personal militar participante era de 1.926 efectivos.

Lecciones aprendidas y para el futuro

A medida que se acometía la misión se iban refinando las tácticas y procedimientos hasta tener ya un modo de acción perfilado. Tanto es así que ya se tiene listo un plan de contingencia de acontecer una segunda oleada del virus, la principal preocupación que existe sobre el futuro de la pandemia en toda la escena mundial. De esta manera el nuevo plan de contingencia movilizaría las FAS de nuevo en un plazo máximo de 48 horas.

Por parte de la ministra Robles solo queda expresar agradecimiento a las FAS por esta labor, que todo el esfuerzo se ha hecho: "por salvar vidas". Y compartir anécdotas como que la dirección de Whatsapp en que se coordinaron las comunicaciones por esa red social se llamó: Covid 19.

O que el alcalde de un pueblo pequeño le comento que estaba encantado de ver militares en su localidad: "porque los últimos que vinieron fue cuando la Guerra Civil". Ese quizá sea el mayor activo de la Operación Balmis, que ha sido una muestra contrastada y verificable del compromiso de los militares españoles con su sociedad.

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