El "Ejercicio Toro" es el más importante que el Ejército de Tierra (ET) lleva a cabo a lo largo del año. Implica la activación de la mayor parte de los efectivos de una de las dos divisiones que lo componen, en este caso la División "Castillejos". Y conlleva poner en pie de guerra cuatro brigadas de las ocho que forman la Fuerza Terrestre para simular una intervención de ayuda a un país aliado.

Por ello, el ejercicio trata de dictaminar si el ET está preparado para una empresa de tal calibre y si sería capaz de culminar tal operación con éxito.

El escenario del conflicto

Para dar mayor realismo a las maniobras se juega con países ficticios. Skolkan, supuesto aliado de la OTAN, es invadido por su vecino, Botnia, para apoderarse de parte de su territorio, donde existen importantes minorías étnicas originarias de la zona invasora que se han organizado en milicias paramilitares que siembran el terror.

Superada en medios militares por Botnia y las milicias paramilitares a favor del invasor, Skolkan pierde parte de su territorio y pide ayuda internacional, con lo que la Asamblea General de la ONU autoriza a la OTAN a montar una gran operación para recuperar el territorio perdido.

Una ficción novelesca pero que alguien con un poco de perspicacia podría encontrar análoga a la crisis de Ucrania del año 2014, aunque desde luego las autoridades niegan cualquier relación con la realidad.

Las fuerzas en presencia

España se involucra completamente en la misión de recuperar el territorio usurpado en una operación que se denomina "Toro". Implica los efectivos de una división, que incluyen elementos de las brigadas "Almogávares" VI, "Galicia" VII, "Aragón" I y "Extremadura" XI; de los regimientos "España" XI de Caballería, Primer Regimiento de Ingenieros, de Inteligencia y Transmisiones; elementos de los mandos de ingenieros y artillería de campaña, logística y transmisiones; cuarteles generales de las divisiones "Castillejos" y "San Marcial"; y el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad.

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Hay que destacar que la mayoría de estas unidades no mandan tropas sobre el terreno, sino solo puestos de mando, y que movilizan sus fuerzas solo en los ordenadores para dar mayor realismo al ejercicio. Pero, con todo, el despliegue humano sobre el terreno es impresionante: 6.000 efectivos, 750 vehículos y 12 helicópteros.

Tal es el despliegue que el ejercicio se realiza a la vez en tres campos de maniobras diferentes -Bótoa, Chinchilla y San Gregorio-, y en seis puestos de mando de campaña desplegados en localizaciones diferentes, desde donde se desarrollan los diferentes supuestos tácticos y se dirige a las tropas, ya sean reales o generadas por ordenador.

Todo este torrente de datos se junta en una red que sería la información que los respectivos mandos verían en las pantallas de sus puestos sobre el terreno si la acción fuera real. Según ésta se desarrolle, se podrá determinar si la operación ha sido un éxito o no.

Operación multinacional

Aunque de origen español, la "Operación Toro" es un ejercicio multinacional, pues así sería la misión a realizar de ser auténtica. Por ello se cuenta con el concurso de una sección francesa de helicópteros -equipada con Gazelle y Super Puma- y, especialmente, con la presencia de Ejército Italiano, que ha desplegado 400 efectivos de su Brigada Mecanizada "Pinnerolo" -equipada con blindados Freccia- y de su Regimiento "Torino" Nº82 de Infantería. Los efectivos italianos y franceses se han desplegado codo con codo con sus colegas españoles en Chinchilla y San Gregorio.

Primera acción: asalto helitransportado

En Chinchilla, efectivos de la Bandera III de la BRIPAC desembarcan al amanecer de helicópteros Cougar, Chinook y Super Puma en una zona de aterrizaje a unos kilómetros de una posición enemiga a atacar.

Empieza una larga caminata campo a través, eliminando partidas paramilitares enemigas antes de llegar a un punto de reunión para lanzar el ataque. Antes de alcanzar la posición, helicópteros Tigre y unidades de caballería han estado ablandando el reducto enemigo con cohetes y fuego de cañón.

Cuando, tras la travesía, los paracaidistas llegan a la posición de asalto, la artillería propia barre el objetivo con cañones de 155 mm. Justo al cesar el bombardeo, los paracaidistas se lanzan al asalto a tiro limpio.

El combate dura algo más de media hora y al concluir se dictamina que la provincia de Hontur, que había sido capturada por el invasor, ha sido reconquistada.

Segunda parte: ataque blindado

Al mismo tiempo, en San Gregorio, una fuerza hispano-italiana se dispone a asaltar una posición principal enemiga. Primero la artillería machaca el objetivo para que después los zapadores abran brechas con explosivos en los obstáculos que la rodean.

Cuando los zapadores abren camino, por los pasillos se cuelan los blindados Pizarro españoles y Freccia italianos. Mientras desde éstos se ametralla a las posiciones enemigas con sus cañones ligeros, los infantes descienden y se suman al combate.

Los Freccia portan morteros medios, que apoyan con sus disparos, pero la oposición enemiga es feroz y la ayuda llega en forma de carros Leopardo, que con disparos directos destruyen los reductos enemigos uno a uno.

Helicópteros Tigre barren la zona con cohetes y fuego de cañón, por lo que gracias a estos apoyos la infantería puede tomar las posiciones enemigas. Son solo dos escenarios de esta enorme operación, pero parecen haberse cumplido con éxito.

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