El origen de la Infantería de Marina Española hay que buscarlo en el siglo XVI, en 1537 cuando el emperador Carlos V, hastiado de la mala calidad de las tropas que embarcaban en sus galeras en el Mediterráneo, reclutadas individualmente por cada buque, y que a menudo eran derrotados por la pericia naval turca y berberisca, ordenó que fueran soldados de sus tercios de tierra, especialmente arcabuceros, los que se embarcaran en sus barcos con la idea de repeler los abordajes enemigos a sus buques y abordar con éxito los del adversario.

El nacimiento de la Infantería de Marina

Encuadradas estas primeras unidades de infantes al principio en las "Compañías Viejas del Mar de Nápoles", pronto empezaron a demostrar su pericia en combate merced a su eficacia en el uso del arcabuz, superando claramente a los ballesteros turcos en potencia de fuego.

su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo y su versatilidad no solo para defender y tomar navíos al abordaje, sino por su capacidad de desembarcar en tierra y demostrar su pericia de combate ya en tierra firme como en los barcos.

Es la primera vez documentada en el mundo que se crea una unidad análoga a lo que hoy conocemos como Infantería de Marina lo que convierte a la española en la más antigua del mundo. Infantería de Marina que en 2020 cumple su 483º aniversario.

Fuerza de élite de ayer y hoy

Repasando la historia, la Infantería de Marina Española siempre ha sido considerada una fuerza de élite combatiendo en mar y tierra en todos los conflictos que España ha vivido desde ese lejano 1537, cosechando tanto grandiosos éxitos como terribles fracasos ,según estudiamos el devenir histórico de la nación y su cronología bélica.

Esa etiqueta de elitismo se mantiene hoy día por el exigente entrenamiento que se exige al infante de marina medio como por el grado de excelencia demostrado por sus unidades especiales la Fuerza de Guerra Naval Especial, FUGNE, como por sus Equipos Operativos de Seguridad, EOS, en misiones contra la piratería.

Eficacia en acciones reales

De hecho ha sido la lucha contra la piratería desarrollada en la Operación Atalanta y en el Golfo de Guinea la que ha permitido a las unidades de Infantería de Marina demostrar con hechos contrastados y operaciones auténticas sus capacidades militares.

De este modo, rescates épicos como el de la ciudadana francesa Evelyne Colombo en Somalia en 2011 o la liberación de forma periódica de buques secuestrados tanto en el Golfo de Guinea como en el Cuerno de África, por las unidades de Infantería de Marina asignada a los buques de la Armada en asaltos relámpago, son ejemplos de éxito.

Lo cierto es que estos triunfos contra la piratería (en Somalia esta es ya un fenómeno residual) llenaron de orgullo a la Armada y sirvieron para demostrar con hechos las capacidades de las unidades de Infantería de Marina desplegadas.

Mostrando a las unidades de élite

En el aniversario del cuerpo, que se celebra cada 27 de febrero y este año se cumplimentó en Cartagena en la Base General Albacete y Fuster, la exposición de las unidades de élite completamente equipados para el combate fue el evento a destacar.

Pues en la formación de honores que conmemoraba el aniversario la elegancia del uniforme de gala del grueso de la formación de infantes de marina contrastaba tanto con los efectivos de la FUGNE como de los EOS, que formaron con sus uniformes y equipo de combate al completo, tanto en la modalidad de árido que se emplea en África como en negro típico de operaciones especiales.

El equipo de combate es mostrado al completo

Y con la idea de mantener el anonimato de los miembros de la FUGNE, estos formaron con las mascaras de protección facial que se emplean en acción, que junto a proporcionar protección y anonimato al aperador suponen un choque psicológico notable al enemigo al ver un soldado de élite equipado, armado y enmascarado apuntándole. De hecho, no pocos piratas se han rendido de inmediato sin ofrecer resistencia al ver a miembros de operaciones especiales aparecer ante ellos así. Y esto con el armamento que se emplea en acción de asalto y portado a la espalda como se lleva antes de entrar en acción y no al hombro como se muestra en cualquier desfile.

También se exhibió el material operativo en el que se puede destacar los vehículos tácticos VAMTAC como las lanchas de asalto SUPERCAT empleadas en el abordaje a buques, un claro guiño a esa eficacia operativa demostrada en acciones reales.

Celebrando el aniversario por todo lo alto

Las celebraciones militares siguen un patrón común: formación, entrada de la bandera, condecoraciones, discursos, honores a los caídos y desfile. La celebración del aniversario de la Infantería de Marina tiene un punto emocionante cuando el más antiguo infante de marina le pasa el legado del cuerpo al más nuevo, con lo que nos encontramos con un veterano al borde del retiro que le entrega un obsequio al infante más nuevo, un soldado recién incorporado y de menor edad de su promoción.

Esto es testimonio que los valores del cuerpo pasan a las siguientes generaciones con lo que los ideales del cuerpo se mantienen desde su fundación. Hay que constar que el accidente aéreo que costó la vida al comandante Garvalena pesó mucho en el acto y por ello el homenaje a los caídos le fue especialmente dedicado.

Concluida la ceremonia el Comandante General de la Infantería de Marina, el general Antonio Planells Palau, se reunió con los periodistas a los que aclaró las necesidades del cuerpo basadas sobre todo en renovar el material: vehículos anfibios, equipo de campaña y la artillería que empiezan a quedarse obsoletas pero se mostró optimista con la incorporación de nuevo personal, muy satisfactoria en los últimos años.

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