Una operación de interceptación e identificación de un F-18 español del Destacamento Vilkas, que opera en la Policía Aérea del Báltico (BAP), se tornó tensa este martes cuando un caza ruso SU-27 realizó una brusca maniobra para alejarlo y que cesara en su acción de control.

Se da la circunstancia de que la formación interceptada por el caza español incluía un Ilhuisin-96 de transporte VIP, que transportaba al ministro de Defensa ruso, general Serguéi Shoigú, y dos cazas SU-27 de escolta, que hacían un vuelo a Kaliningrado para realizar una inspección.

En alerta 'scramble'

Es al mediodía del 13 de agosto cuando el CAOC de Uedem, donde se coordinan la operaciones aéreas, ordena a la Base de Siaulay en Lituania lanzar el avión de guardia en alerta scramble a identificar unas trazas de vuelo sobre el Mar Báltico en aguas internacionales. De las tres trazas detectadas, una tenía su traspondedor activado y replicaba como un avión de transporte, pero las otras estaban en blanco, por lo que primaba su identificación.

En ese momento, el caza de guardia era el F-18 con matrícula 12-26 -el Vilkas está formado por cazas del Ala-12-, que despega a identificar las trazas desconocidas en una alerta 15, que significa que debe estar en el aire antes de quince minutos después de sonar la alarma.

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Hasta ese momento, todo el proceso de alerta y despegue del caza sigue el procedimiento estándar internacional para identificar una aeronave desconocida.

La interceptación

Tras unos minutos de vuelo, el caza español intercepta la formación desconocida y, de inmediato, identifica a los vuelos ignotos: el Ilhuyshin-96 de transporte VIP, que transportaba a Serguéi Shoigú y su séquito, y dos cazas SU-27 armados escoltándolo, que eran los que tenían los transpondedores apagados.

El F-18 se acerca a la formación desde arriba y por estribor, siendo filmado con nitidez desde el avión de transporte por los periodistas que acompañaban al ministro ruso en el viaje. En ese momento, los acontecimientos se precipitan, pues uno de los SU-27 de escolta, colocado bajo el avión español, realiza una ascensión hacia la panza del F-18 con la clara intención de alejarlo.

El piloto español advierte la maniobra y realiza una guiñada a babor seguida de una ascensión para alejarse del caza ruso.

Luego gana altitud, alejándose de la formación identificada mientras el caza ruso se mantiene mas abajo.

En la siguiente escena del vídeo que circula por los medios de comunicación ya no aparece el avión español. Se supone que se retiró de la zona. Se ve de nuevo a los SU-27 en sus posiciones habituales de escolta, con lo que se supone que el vuelo siguió su curso con normalidad.

Cumplida la identificación, el F-18 volvió a Siaulay sin mayor novedad.

Incidentes similares con cazas rusos

No es la primera vez que aviones de la OTAN tienen incidentes de esta clase con aeronaves rusas, pues en enero de este año un F-15 de EEUU fue "espantado" de una manera similar por otro SU-27 en un incidente parecido en el Mar de Barents. Más recientemente, un F-16 holandés fue también forzado a alejarse por un SU-27 al acercarse a un transporte de personalidades sobre el Báltico.

Estas misiones de interceptación son corrientes en la labor cotidiana del BAP, cuyos destacamentos han realizado repetidas interceptaciones de aviones rusos en el área, la mayoría de ellas consistentes en identificar el avión detectado, certificar que no entra ilegalmente en el espacio aéreo de las Repúblicas Bálticas y confirmar que sigue su camino.

Si el interceptado es un avión VIP, su escolta se vuelve más agresiva, como ha ocurrido en este caso. Que el caza empleado por los rusos sea siempre el SU-27 no supone ninguna novedad.

Este caza y sus derivados, llamados Flanker en su denominación occidental, es la aeronave más poderosa que tiene actualmente el arsenal ruso y puede batirse de igual a igual con cualquier modelo occidental. Por ello no es extraño que la Federación Rusa los emplee en lugares donde es más fácil que se encuentren con cazas de la OTAN, como es la zona del Báltico.

La reacción de los gobiernos

Pese a la espectacularidad de las imágenes, nada hace pensar que este incidente sea grave ni suponga una ruptura del actual status quo que existe en la zona entre la OTAN y las Repúblicas Bálticas, por un lado, y la Federación Rusa por otro.

Ningún bando ha resultado dañado y ambas partes parecen darse por satisfechas. Así, Rusia ha usado el incidente para sacar pecho. Prueba de ello es que los medios oficiales rusos hablan con indisimulado orgullo de que uno de sus cazas "ha espantado" a un F-18 de la OTAN.

Por el lado occidental, el Gobierno español ha declinado plena responsabilidad en la OTAN, al ser el BAP una misión suya. La organización ha declarado que fue una interceptación de identificación rutinaria y que, una vez cumplimentada, el caza interceptor volvió a su base y el vuelo identificado siguió su curso. Para la Alianza Atlántica, el incidente no es ni siquiera reseñable en este momento.

Mientras tanto, la misión BAP continúa y los cinco F-18 del Destacamento Vilkas y sus 140 efectivos siguen cumpliendo su tarea de policía aérea, que se espera concluya a finales del presente mes de agosto.

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