La construcción de una nueva generación de submarinos para la Armada Española ha demostrado ser el proyecto de construcción naval más complicado, difícil y azaroso que la empresa Navantia ha acometido en su historia, que se remonta al siglo XVII, cuando los astilleros de la firma se denominaban Bazán.

Con todo, y pese a las terribles dificultades, los últimos hitos logrados en el desarrollo del nuevo submarino hacen pensar que la nueva serie S-80 será una realidad ya en este 2020.

Cierre del casco del S-81

La noticia saltó justo la víspera de las fiestas navideñas, cuando la empresa Navantia invitaba a medios de comunicación y a gran parte de la plana mayor del Ministerio de Defensa a asistir al fin de los trabajos del "cierre del casco" del submarino S-81.

Las diferentes partes del buque han sido unidas y ya es un sumergible completo, una plataforma acabada como tal. Los siguientes trabajos consistirán en dotarlo de los equipos y maquinaria, ya construidos, que serán instalados en su interior.

Este cierre del casco acelerará mucho la construcción del sumergible, pues los siguientes hitos de construcción ya se hacen sobre una plataforma sólida y construida.

Hitos de construcción

De esta manera, este mes de enero se concluirá la "dotación de quilla" y se le asignará tripulación, que será de 40 efectivos, de los que ocho serán miembros de operaciones espaciales. Seguirá el hito de la instalación de los sistemas eléctricos y su puesta en tensión para comprobar su funcionamiento.

La corriente es generada por instalaciones exteriores a la nave. Luego, habrá que instalar las baterías, con las que el submarino obtendrá energía de forma interna y autónoma, y comprobar su capacidad de generación.

Con toda la maquinaria y sistemas de armas instalados, se procederá al recubrimiento del casco exterior, en el que se dota al submarino de su camisa externa cuando se ha comprobado que lleva todos los sistemas a bordo y estos funcionan.

Finalizado este último hito, el buque ya puede ser botado en puerto, puesto a flote, y empezar a realizar sus pruebas en puerto. Se prevé que esta botadura tendrá lugar en noviembre de este 2020. Seguirán una serie interminable de pruebas y test para probar el submarino, primero en puerto y luego en alta mar durante más de un año, hasta que la Armada lo reciba oficialmente en 2022 con el nombre de S-81 "Isaac Peral".

Cancelación de la gran carena del Mistral

El avance de las obras del submarino parece haber llenado de confianza a la Armada, pues ésta ha cancelado oficialmente las obras de la gran carena del submarino S-73 "Mistral" que deberían empezar en junio y que alargarían hasta cinco años la vida de este sumergible. Los fondos previstos para esta carena, 73 millones, se destinarán ahora al desarrollo del nuevo submarino.

La medida fue anunciada de manera positiva por la Armada basándose en el argumento de que cuando esta gran carena esté terminada en 2022, el "Isaac Peral" ya estará en servicio y el también en construcción S-82 ya habrá sido botado para iniciar su fase de pruebas.

De esta manera, se dispondría de un buque ya superado por un producto existente que sería el encargado de reemplazarlo, por lo que su modernización tras la obras de la gran carena sería en vano.

Además, la experiencia ganada en las carenas del S-71 "Galerna" y S-72 "Tramontana" junto con la aceleración de los trabajos en el S-81 en los dos últimos años, en los que se ha avanzado más que en los cinco años que el proyecto estuvo en revisión -de 2012 a 2017-, hacen más inteligente destinar los fondos de la gran carena del "Mistral" al desarrollo final del "Isaac Peral", que cuando esté operativo será el submarino de su clase más avanzado del mundo.

Incógnitas a futuro del arma submarina

Aunque los argumentos de la Armada parecen válidos, la cancelación de la modernización del "Mistral" parece más una apuesta que una decisión prudente, pues no hay que olvidar que el desarrollo de los submarinos S-80 ha estado cuajado de fallos y retrasos: desde la flotabilidad y el aumento del tamaño de la nave, hasta su rediseño por completo por dentro y por fuera debido a las reformas.

También se aplazó la incorporación del sistema de aire combustible, el sistema de propulsión AIP que permite una navegación hipersilenciosa y que solo portarán inicialmente los S-83 y S-84 al ser terminados, siendo incorporados los sistemas AIP al S-81 y S-82 cuando realicen sus respectivas carenas. Además, hubo que adecuar infraestructuras externas como los muelles, entre otros muchos contratiempos.

Por ello, nada garantiza que los plazos vigentes se cumplan y los hitos de construcción se cumplimenten en las fechas ahora previstas. Así, hasta que el S-81 no esté completado y entregado, la Armada solo dispondrá de dos submarinos operativos, el "Galerna" y el "Tramontana". Si esta entrega se cumple según lo previsto, este paréntesis será solo de dos años, pero si surge otro contratiempo podría prolongarse indefinidamente.

Esto, en un contexto en que naciones como Argelia disponen ahora de ocho submarinos operativos y Marruecos pretende dotarse de sumergibles adquiriéndolos en Rusia. Por ello, no se puede obviar que el futuro del arma submarina española está lleno de incertidumbres.

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