Son 73 los mandos retirados del Ejército de Tierra, 8 generales y 66 coroneles, los firmantes de una carta enviada al Rey en la que critican con dureza al actual gobierno por sus alianzas con partidos nacionalistas y "filo-etarras", según son definidos en la misiva y la advertencia que las actuales políticas emprendidas por la vigente administración suponen para la unidad nacional, por las cesiones a los nacionalistas y que por la gestión de la economía y política nacional suponen de peligro para la estabilidad de la nación.

Lo cierto es que los mandos firmantes tuvieron puestos de gran responsabilidad en las FAS en anteriores administraciones y ocuparon cargos de prestigio, como ejemplo uno de ellos, el Gral.

Andreu, era el jefe del Mando de Operaciones Especiales (MOE) durante la crisis de Perejil y fueron sus boinas verdes los que recuperaron el islote.

Impacto político y mediático

La misiva ha causado cierto revuelo en medios políticos y de comunicación y de primeras el Ministerio de Defensa ya se ha apresurado a indicar que la misma no ha tenido ningún efecto en ninguna de las unidades de los Tres Ejércitos los cuales siguen con su actividad cotidiana indiferentes a esta carta o cualquier contienda que se juegue en el escenario político actual.

Y lo cierto es que aunque la situación en las FAS se pueda calificar de total normalidad, dentro de las actuales circunstancias de lucha contra la pandemia, lo cierto es que las derivas y actitudes últimas del gobierno están generando una fuerte tensión entre los mandos militares aunque estos mantengan una disciplina absoluta en sus manifestaciones públicas.

Neutralidad militar obligada, hasta el retiro

Cuando un militar en activo expone públicamente sus ideas políticas y su parecer sobre cualquier situación política nacional o se afilia a un partido político, se expone a ser sancionado públicamente a perder destinos y ser arrestado, incluso en casos graves ser expulsado de las FAS, obligado a pedir la baja del ejército.

Una medida de precaución creada en la Ley de la Función Militar para mantener la neutralidad política de las Fuerzas Armadas y que se aplicó en tiempos relativamente recientes cuando en 2006 el general jefe de la Fuerza Terrestre del ET, José Mena, advirtió en la Pascua Militar que el ejército se vería obligado a intervenir si la situación en Cataluña desbordaba "los límites constitucionales".

Por ello José Mena fue cesado en su mando, pasó por un arresto domiciliario y ya cerca del retiro pidió la baja del Ejército de Tierra pasando de forma legal a la condición de reserva.

De este modo al cumplir la edad de retiro y pasar a la reserva, el militar vuelve a ser un ciudadano corriente con plenos derechos políticos y plena libertad de expresión y entonces puede manifestarse sin ninguna clase de cortapisas y afiliarse al partido que desee. Y esta circunstancia parece ser un comportamiento común en la milicia, esperar a la llegada del retiro para exponer con vehemencia su posición política cuando esta no pudo exponerse cuando se estaba en activo.

Las quejas expuestas en la carta

Son varios los motivos de queja que los 73 militares retirados exponen al rey Felipe VI, pero todos tienen el fondo en la situación política actual y la actuación del gobierno y la relación de éste con sus socios de legislatura.

Los riesgos a la unidad nacional por los pactos que el actual gobierno ha llevado a término con nacionalistas catalanes y vascos para asegurarse la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, PGE, el deterioro de la cohesión nacional por las continuas cesiones a los nacionalistas, la Ley Celaá de educación que margina la enseñanza del español en Cataluña es un ejemplo, la controvertida gestión económica por las medidas que se han tomado durante la pandemia y que han afectado a la economía de forma grave alterando la "estabilidad social y económica".

Reacción a ataques a la corona

También los ataques a la corona por parte de nacionalistas y Podemos, la carta incluye una expresa declaración de lealtad al Rey, la carta aduce expresamente a un blanqueamiento de la historia de la banda ETA y sus representantes políticos traducido en un anunciado voto de estos a favor a los PGE.

Son los argumentos en que los militares retirados inciden con más vehemencia remarcando en ella su condición de militares aunque se encuentren en la reserva.

A constar que la anunciada cesión del gobierno del Cuartel de Lozoya en San Sebastián, sede del regimiento "Tercio viejo de Sicilia" Nº67, al ayuntamiento donostiarra para asegurar el apoyo del PNV a los presupuestos ha provocado malestar en las FAS, aunque disciplinadamente estas no hayan tomado partido, esta reclamación del nacionalismo vasco forma parte de su estrategia primaria de echar al ejército de Euskadi y como tal se ha entendido, pese a justificaciones poco verosímiles sobre ordenación urbana en la ciudad de San Sebastián.

Un punto más en esta lista de agravios que afecta al sentir de un sector de los ejércitos.

Con ello es previsible que polémicas como ésta continúen o se aviven en el futuro, aunque los militares implicados en ellas tengan que esperar al retiro para dar a conocer su posición.

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