"Plan de recuperación, transformación y resiliencia". Es el rimbombante título que el presidente Sánchez ha dado a su plan de reactivación de la economía española, tras la debacle que han supuesto las medidas contra la pandemia de Coronavirus, basadas en la asistencia de los fondos europeos para lograr la recuperación en un plazo de tres años, creando hasta 800.000 empleos en tres años.

El plan fue presentado en un discurso transmitido desde la Moncloa, precedido por un concierto al piano de Himno de la Alegría interpretado por James Rhodes, calificado en las redes sociales como: "cursi", "mermelada" o "que habría que encarcelar a Rhodes por cursilería, si fuera delito" y con una parafernalia llamativa, pues todos los ministros han asistido en directo mediante videoconferencia, así como los representantes de los sindicatos, la patronal y hasta los embajadores acreditados en Madrid.

Un acto definido en algunas tertulias como: "Un escaparate precioso, ya veremos sí lo que vende es auténtico o de cartón".

Con todo y si esta parafernalia ha sido excesiva o no, Pedro Sánchez ha expresado las líneas maestras de su plan económico en un un discurso bastante extenso, cargado de optimismo y con la idea que dará resultado, si todo sale como parece tener previsto.

Fondos europeos a seis años

El plan se basa en exclusiva en los fondos de recuperación europea, que suponen para España una inyección de 140.000 millones de € en un plazo de cinco años, 2021 a 2025, de estos fondos 72.000 millones se aplicarán en los primeros tres años y 27.000 serán de aplicación ya el próximo año, eso de aprobarse los presupuestos generales del estado para 2021, cuestión que todavía está en el aire.

Estos fondos se sumarán a los previstos en los presupuestos y se implicarán en en creación de empleo mediante apoyo a las PYMES para fomentar su creación, rescate de las mismas que han quedado dañadas por las medidas contra la pandemia y aumentar el tamaño de las existentes, "Salvar empresas y trabajadores, no dejar caer el turismo que representa el 12% del PIB"; como aseguró posteriormente la ministra de industria.

Esta medida podría calificarse como juiciosa y hasta cierto punto lógica, pues es este sector de pequeña y mediana empresa el mayor creador de empleo, sin duda es en este sector donde se espera la creación hipotética de esos 800.000 empleos, pero choca con la vaguedad del resto del plan.

Falta de concreción del plan económico de Sánchez

Las otras cuatro patas del plan económico: "transformación digital", "transformación verde", "Igualdad de genero" y "Cohesión social y territorial", ya parecen un tanto ambiguas y más parecen frases para relleno, sin ninguna aplicación práctica sobre en la realidad, pues de hecho ya están en activo.

Pues el hecho es que vivamos en una revolución tecnológica continua y la adaptación a ella es permanente, por lo que la adaptación a la tecnología y a las nuevas formas de comunicación ha sido continua en todas las administraciones, por lo que simplemente se anuncia que se seguirá por ese camino, cosa lógica por cierto, por lo que no supone una especial novedad.

La transición ecológica con normas de protección del ecosistema, ya se aplica desde hace tiempo con medidas de aplicación ciudadana como el reciclaje y lineamientos de más calado macro-económico, como la apuesta por energías menos contaminantes es también una medida en aplicación.

La implementación por las energías renovables se tomó hace tiempo y se va aplicando paulatinamente y el cambio de paradigmas de transporte privado con la apuesta por los vehículos híbridos y eléctricos es una realidad que se ve, día a día, con la mera visión de los coches que se observan en la calle, donde cada día hay más vehículos de esta clase.

Una apuesta por la "igualdad de genero" es también redundante, la implicación de la mujer en todos los estamentos políticos y directivos de la sociedad es continua, de la milicia a la empresa o a la alta dirección, por ello que se apostará por esta vía de empoderamiento de la mujer es simplemente redundar en lo ya iniciado.

La cohesión social y territorial es otra obviedad, la amenaza del separatismo fuerza a buscar una cooperación entre instituciones, más necesaria que nunca se ha visto esta cooperación durante la pandemia, y la lucha contra el despoblamiento rural y el rellenar esa "España Vacía" es una medida ya iniciada en las administraciones precedentes, por lo que su reiteración tampoco supone nada nuevo.

Más resiliencia de la esperada

Por resiliencia se entiende: "la capacidad humana de adaptarse a los cambios" y Pedro Sánchez ha empleado bastantes veces ese término en su discurso, quizás para advertir que nadie espere milagros que la recuperación de la economía no será rápida, sino que llevará su tiempo y que estos presupuestos buscan lograr una "transformación de la economía", cambios que no se han concretado, porque se desconoce en qué consisten y a que derivará, sin contar que los fondos europeos en que se basa el plan no son a fondo perdido y en algún momento habrá que devolverlos.

Por ello y con la incógnita de aprobarse aún los PGE en realidad no se puede aseverar que pese a la grandilocuencia del discurso de Pedro Sánchez su plan de recuperación anuncie nada en concreto, en medio de la brillantez del "escaparate" en que se ha mostrado el discurso de presentación.

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