Kanghua Ren, de origen chino y que vive en Barcelona, es un youtuber conocido como ReSet que cuenta con más de un millón de suscriptores en la red y más de cien millones de visitas.

En enero de 2017 publicó un vídeo rellenando galletas Oreo con pasta de dientes y entregándoselas junto a 20 euros a un mendigo que pedía limosna en la puerta de un supermercado Lidl.

“A lo mejor me habré pasado un poco, pero mira el lado positivo: esto le ayudará a limpiarse los dientes. Creo que no se los limpia desde que se volvió pobre”, dijo el chico después de que el hombre se comiese las galletas.

¿Cuánto ganó por la broma?

Kanghua borró el vídeo, se disculpó ante el mendigo e intentó grabar uno nuevo yéndose a pasar la noche con él. Le ofreció 300 euros si olvidaba todo el asunto. Pero una señora que ya conocía la historia se encargó de llamar a la policía para que se dejara al hombre tranquilo.

Gheorghe L. es el mendigo. De 52 años y origen rumano, es de Copsa Mica (la ciudad con más contaminación de Europa por las fábricas) y a pesar de estar enfermo y beber más de la cuenta, no causa problemas en el barrio, donde todos le conocen.

Después de una investigación judicial, Google declaró que aquel vídeo le hizo ganar 2.180 euros al chaval. Al parecer no es el único vídeo en el que gasta una broma tan macabra.

Ahora la fiscalía pide una indemnización de 30.000 euros por daños a la integridad y dos años de cárcel para Kanghua.

¿Es exagerada la condena?

Las condenas no solo son una medida de impartir justicia, también son una forma de alertar a los ciudadanos para que no se comporten de un modo incívico. Cada día se Condena a mucha gente por fallos que no han querido cometer o imprudencias que no han sabido valorar.

Por supuesto, no es lo idílico que esto ocurra, pero algunas personas aprenden con castigos impuestos.

Si alguien nos intoxica alegremente por las buenas, para gastarnos una broma, esa persona tendrá que aprender lo que es el civismo.

¿Por qué gana tanto un Youtuber? Porque sale rentable hacer este tipo de cosas. La televisión tiene muchos filtros, el cine tiene muchos filtros.

No se puede grabar a una persona matando a otra y retransmitirlo. Pero en YouTube parece que no hay normas. Y tal vez no las haya, pero en el país en el que se graban este tipo de actos hay leyes. En España no se puede intoxicar a alguien, ni para gastarle una broma, ni mucho menos para viralizar la red y ganar dinero a costa de su sufrimiento.