La sandía es nativa del desierto de Kalahari, en África. En el mundo existen casi 1.200 variedades de sandía (Citrullus lanatus), una planta cucurbitácea, como el melón, la calabaza, el calabacín o el pepino. El fruto tiene varios minerales y vitaminas: como betacarotenos, potasio, y vitaminas A, C y B6. Además, la sandía tiene citrulina y licopeno, dos compuestos bioactivos cruciales.

Propiedades beneficiosas de las sandías

En Rusia y Asia Central, la sandía se utiliza como diurético y depurativo de la sangre.

La medicina tradicional china usa la sandía para aprovecharse de sus propiedades refrigerantes y humectantes. También se utiliza esta fruta para tratar los edemas y la inflamación del riñón y las vías urinarias.

La sandía es agua en un 92 por ciento de su composición, y los usos tradicionales de la fruta se han solapado con los usos actuales, tales como la limpieza del organismo, la eliminación de impurezas y la hidratación.

Los usos medicinales tradicionales de la sandía se están confirmando poco a poco científicamente. Entre ellos, su aplicación contra condiciones de salud como el envejecimiento, la deshidratación, la disfunción eréctil y la enfermedad renal.

El contenido de antioxidantes y nutrientes de la fruta también ayuda a proteger el cuerpo contra muchas enfermedades diferentes.

Nutrientes y vitaminas que contienen las sandias

La citrulina: Es un precursor de la arginina, un aminoácido.

La citrulina también se utiliza en el proceso que elimina el nitrógeno de la sangre y se evacua por la orina. Por otro lado, la arginina ayuda a las proteínas del cuerpo a producir el crecimiento muscular, mejorar la cicatrización de heridas, combatir la acumulación de grasa y estimular el sistema inmunológico.

El licopeno: El tomate es rico en licopeno, un carotenoide que se encuentra en alimentos de color rojo como la papaya, las zanahorias, y la propia sandía.

El licopeno es un antioxidante potente que puede ayudar a prevenir enfermedades del corazón. El carotenoide también puede combatir los radicales libres, que están vinculados con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, muchos tipos de cáncer y dolencias cardíacas.

El potasio: La sandía, al igual que otras frutas, está llena de potasio. Se necesita este electrolito importante para la función muscular y nerviosa.

A medida que el cuerpo envejece, también requiere de potasio, ya que puede ayudar a reducir la presión arterial alta. El potasio también puede reducir el riesgo de pérdida de densidad ósea, cálculos renales y accidentes cerebrovasculares.

La vitamina A: El cuerpo humano convierte el betacaroteno en vitamina A, que puede ayudar a mantener los ojos, el cabello y la piel sanos. Además de ayudar a crear y reparar las células de la piel, la vitamina A también puede fortalecer el sistema inmunológico.

La vitamina C: Funciona como un agente anticáncer y un antioxidante. La contenida en la sandía puede ayudar a disminuir la presión arterial.

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