El incidente ha tenido lugar el miércoles 10 de abril dentro de la misión de Seguridad Marítima que la Armada Española realiza en el Golfo de Guinea. Cuando el patrullero Serviola, destacado a la misión, detectó en sus pantallas un mercante ligero que no seguía las rutas de navegación habituales y llevaba un rumbo "errático y anómalo".

Al no recibirse respuesta vía radio, el Serviola siguió un rumbo de interceptación que terminó hallando al navío sospechoso en poco tiempo.

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Este resultó ser un mercante ligero de bandera nigeriana usado en navegaciones de cabotaje, en concreto para llevar mercancías entre puertos cercanos.

De nuevo se intentó contactar por radio y señales, sin respuesta, por lo que se decidió una intervención directa.

El trozo de abordaje

Para la intervención, la dotación de Infantería de Marina que el buque lleva a bordo se equipó con todo los utensilios de combate y armamento en dotación y en dos lanchas RHIB se acercó al barco sospechoso para abordarlo.

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Este grupo de asalto que debe registrar o tomar el control de un buque por asalto se denomina "Trozo de abordaje" y lo forman infantes de marina o miembros de Fuerza de Guerra Naval Especial, FUGNE, especialmente adiestrados en la lucha dentro de barcos y en su captura.

Alerta y cautelosamente con sus armas cubriendo el objetivo, ambas lanchas se acercaron al mercante y con una cubriendo desde el mar.

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La segunda se posicionó junto a la borda de babor y los infantes de marina empezaron a subir al barco para encontrarse con una persona que les recibía, aparentemente el capitán del barco.

La huida de los piratas

Toda la operación estaba siendo filmada desde el Serviola, de modo que en el instante que los infantes suben al barco, se puede ver que por la otra banda del buque una lancha parte a toda velocidad dejando surcos en el agua, huyendo como alma que lleva el diablo de la zona.

Es entonces cuando se aclara todo, pues el capitán informa a los militares españoles que llevaban cuatro días secuestrados por un grupo de nueve piratas que, armados con fusiles Kalashnikov y lanzacohetes RPG, les habían robado todo lo de valor que pudieron encontrar y gran parte de los víveres.

Y evidentemente coaccionados por los piratas no habían podio responder por radio, pero cuando el Serviola apareció y más cuando vieron a las lanchas con infantes de marina aproximarse, los piratas entraron en pánico y solo pensaron en fugarse a toda prisa.

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Cosa que hicieron subiendo a la lancha que antes habían usado para capturar el buque y partiendo "a toda pastilla" cuando los soldados españoles abordaron el mercante.

Escena con un toque de comedia

Lo cierto es que la escena con los piratas huyendo a toda máquina no deja de recordar a una comedia policial en la que mientras los policías entran por la puerta los ladrones se dan a la fuga por la ventana, lo cual no deja de aparentar ser un episodio un tanto chusco.

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Pero hay que entender que las unidades españolas no pueden abrir fuego porque sí a una lancha que huye, dado que las normas de enfrentamiento para este tipo de misiones restringen el uso del armamento a la defensa propia o para defender la vida de terceros, por ello el Serviola solo habría disparado y hundido el esquife si desde este se hubiera abierto fuego o si en el asalto los infantes de marina hubieran encontrado resistencia o los filibusteros hubieran amenazado a algún rehén.

Los piratas saben esto y saben que cuando se han enfrentado a marinas occidentales han acabado muertos, heridos y encarcelados, por ello evitan a toda costa el enfrentamiento armado contra marinas de guerra, un fenómeno que se ha dado tanto en Somalia como en el Golfo de Guinea.

Comprobada la situación, desde el Serviola se abasteció al mercante con víveres y agua y este tomó rumbo al puerto de Lagos, en Nigeria, mientras el buque español continuó su patrulla.

Conclusiones objetivas

Aunque la escena queda un tanto bufa con los piratas a la fuga, los hechos incontrovertibles quedan con que un buque de la Armada ha liberado un barco secuestrado, que los piratas son los cobardes que han huido y que las doce personas de la tripulación de un mercante que estaban secuestradas y bajo amenaza a sus vidas han recobrado su libertad.

Estas serian las lecciones claras y en positivo de extraer de este episodio.

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