"Sin moral de combate, sin espíritu de lucha y sin voluntad de vencer no se tiene nada". Este axioma militar se ha repetido a lo largo de los siglos. Ejércitos poderosos equipados con lo último en armamento según la época se han colapsado y han sido derrotados por fuerzas teóricamente inferiores pero que decididos e imbuidos por un espíritu de lucha y una razón de ser han barrido a fuerzas superiores y mejor armadas.

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Hay docenas de ejemplos históricos y quizás los de Vietnam o Afganistán tras la huida de las exhaustas fuerzas ocupantes, EEUU y la URSS respectivamente, sean los ejemplos más recurrentes aunque existen muchos otros como la caída de Francia en 1940, el colapso de la China Nacionalista en 1945 o el derrumbe del Somocismo en Nicaragua en 1979 para no aburrir con muchos datos históricos.

Y análogamente ese colapso de la moral y esa nula voluntad de lucha fue lo que se encontraron los adiestradores militares occidentales, españoles incluidos en Iraq y Malí.

Efectivos del RIPAC 5 de la Brigada Paracaidista forman en el patio de armas para la despedida
Efectivos del RIPAC 5 de la Brigada Paracaidista forman en el patio de armas para la despedida

El escenario iraquí

Seria prolijo e inadecuado a este entorno entrar en un debate sobre si fue un error o un pecado la invasión de Iraq por los EEUU en 2003 y todo lo que conllevó después, solo aseverar que en el campo táctico la retirada prematura ordenada por el presidente Obama en 2012 dejaba a Iraq como un estado fallido, inmerso en una guerra civil sectaria y a merced de los lobos que se transformaron en el Estado Islámico de Iraq y Siria. ISIS en acrónimo inglés y DAESH en árabe, que martirizaron las regiones que controlaron en sendos países y en un flagelo en todo el mundo donde abarcó su terrorismo.

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Iraq como estado fallido, destrozado más bien en su historia reciente, vio impotente en 2014 como su ejército era vapuleado y humillado a diario por los jihadistas y como sus soldados arrojaban sus armas y huían dejando al ISIS su armamento, desde fusiles hasta carros de combate Abrams, pues no existía ni valor ni voluntad de emplearlos contra el enemigo.

Occidente aprendió las lecciones de la guerra anterior y no envió tropas a luchar sino adiestradores y entrenadores que formaran al nuevo Ejército Iraquí.

Con este desmoralizado, las primeras tandas de adiestradores, Operación "Inherent Resolve", tuvieron que luchar por devolver la moral a una fuerza derrotada y eso solo se consiguió predicando con el ejemplo, restableciendo un espíritu de lucha basado en la camaradería, el trabajo mutuo, el compañerismo organizado en torno a que tu instructor no te ordenará hacer nada que tu no le hayas visto hacer antes y sobre todo un motivo para luchar, la pervivencia de un Iraq democrático.

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Esta ha sido una labor ardua, lenta y machacona que solo ha dado frutos cuatro años más tarde de la derrota de 2014 cuando el ejército iraquí ha recuperado el norte de su país, especialmente la ciudad de Mosul, tomado por el ISIS.

El escenario maliense

En 2013 el escenario de Mali era diferente, la invasión por parte de Al-Quaeda del Magreb islámico, el Azawad tribal y los rebeldes jihadistas Tuareg se encontró con un ejército maliense incompetente, inoperativo y corrupto que se derrumbó frente al empuje jihadista que conquistó medio país en un guerra de dos años y estuvo a punto de tomar la capital Bamako.

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La fulminante intervención militar de Francia, Operación Serval, barrió a los jihadistas de un plumazo y recupero en 15 días el territorio perdido, especialmente la mítica ciudad de Tombuctú, dejando a las claras la contundencia de las armas francesas.

Pero lejos de implicarse en una guerra interminable Francia, y la Unión Europea en bloque, fue partidaria de adiestrar al ejército de Mali para que este librara sus batallas, pero mientras en Iraq la tarea era devolver la moral a un ejército en Mali era crear algo digno de tal nombre.

La mejora de la situación

Así a un lustro del inicio de ambas crisis el panorama que los equipos de adiestradores enviados por España en esta rotación y que se centran en la BRIPAC "Almogávares" VI es algo más alentador, así el contingente BPC IV, 400 efectivos, y que se acantonará en la base iraquí de Besmayah se encontrará con unas tropas ya con una moral y espíritu de lucha estable, optimista tras los últimos éxitos y su instrucción se basará en formar no al soldado iraquí sino a los instructores iraquíes de esas mismas tropas y supervisar ese adiestramiento y asesorar a su estado mayor en las operaciones contra el ISIS.

El contingente EUTM XII, 300 efectivos, rumbo a Malí se encargará aparte de adiestrar en dar protección a los adiestradores de la UE, españoles incluidos, que acantonados en Kulikoro forman al Ejército Maliense en diversas zonas del país y entrenar a los futuros adiestradores locales de esas tropas en tareas especializadas. Una tarea de instrucción que ha superado la imprescindible misión inicial de restablecer el espíritu de lucha.

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