Cuando Internet comenzó a desarrollarse hubo mucha gente que empezó a especular cómo influiría en la Sociedad y cambiaría el futuro, hubo autores como George Gilder, que mantuvieron que gracias a la globalidad de internet las ciudades desaparecerían, “las ciudades son lastres de la era industrial” decía, “nos dirigimos a la muerte de las ciudades”.

Sin embargo, lejos de esos vaticinios apocalípticos parece que las ciudades e internet se entienden y complementan, especialmente desde que ha entrado en juego el llamado “internet de las cosas” que ya empieza a implementarse en distintas ciudades del mundo.

Las utilidades que se le pueden dar son muchas, desde controlar la iluminación, el ejemplo más destacado puede ser la CIUDAD de Estocolmo, donde han instalado un sistema que permite iluminar las calles únicamente cuando hay viandantes en ellas. Hasta la recogida de basuras, por ejemplo en Pekín los contenedores tienen instalados sensores que avisan cuando están llenos, la sofisticación llega al punto de informar también si hay depositados elementos contaminantes que impiden la incineración de esa basura.

También el tráfico y el transporte público se benefician del control que se efectúa a través de internet, informando a los usuarios de las rutas más rápidas. Incluso pretenden instalarse sistemas que favorezcan la reducción de las listas del sistema sanitario ayudando a su fluidez. Todo ello influye en un ahorro energético de vital importancia.

En realidad hablamos de la creación de un mundo nuevo que, como quien dice, se encuentra todavía en pañales.