Nuevas declaraciones

En la tercera sesión de la Audiencia Nacional que transcurre en la mañana del 18 de abril de 2018, sobre los hechos acontecidos en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en el municipio de Alsasua, en Navarra, han prestado declaración el dueño y la camarera del bar donde transcurrieron los hechos y los policías forales que acudieron al lugar.

Los dos miembros de la Guardia Civil y sus parejas han declarado, durante la primera y la segunda sesión del juicio, que las agresiones empezaron dentro del bar y siguieron fuera, donde los esperaban más personas que se unieron a la agresión.

En palabras del sargento agredido, "algunos jaleaban y animaban" y "había bastantes móviles grabando". No se han presentado evidencias de tales grabaciones por parte de las dependencias policiales ni judiciales.

Se niega la agresión

Los guardias civiles afirmaron que la multitudinaria paliza comenzó en medio de un pasillo de personas dentro del local, situando las agresiones de mayor profusión en el espacio existente entre las dos puertas de entrada del bar, por parte de unos 15 o 20 sujetos.

La camarera del bar, que ha sido la primera en declarar, y también el dueño del establecimiento, han negado categóricamente que dentro del local transcurriera altercado alguno, ni siquiera que se percatasen de un mal ambiente o de tensión por parte de alguien. Tuvieron constancia de que algo ocurría al salir del mismo a la hora de cierre. Asimismo, la camarera especifica que el citado espacio entre las puertas mide aproximadamente dos metros cuadrados y tiene cabida para un máximo de unas 10 personas, pero no para la cifra que aseguran los denunciantes.

Lesiones

Los policías forales afirman que hubo incidentes, que al llegar se encontraron con unas cuarenta personas en el lugar de los hechos y que todas sabían que las víctimas eran guardias civiles, y les instaban a no entrar "en el juego de la Guardia Civil".

Uno de ellos declara que al llegar y encontrar al teniente inconsciente en el suelo, lo primero que llamó su atención fueron las suelas de zapato en su camisa. Los agentes detuvieron al primer acusado por reconocimiento expreso de los agredidos, que lo reconocieron con total certeza, y se encontraron con resistencia por parte de la multitud a la hora de introducirlo en el coche policial.

No identificaron elementos relacionados con Alde Hemendik, el movimiento contra los cuerpos de seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas.

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