Tal y como ha desvelado un nuevo estudio realizado por la revista Cell llamado 'Targets of T cell responses to SARS-CoV-2 Coronavirus in humans with COVID-19 disease and unexposed individuals', existen personas inmunes al coronavirus sin haberlo pasado. Para realizar este estudio se han utilizado muestras de sangre preservadas de pacientes entre el año 2015 y el año 2018. El estudio asegura que el 38% de las personas sobre las que se llevó a cabo el estudio, todas ellas sanas, contaban con inmunidad celular al coronavirus. Sus cuerpos, a pesar de no haber pasado la enfermedad ni haber tenido contacto con el SARS-CoV-2, contenían una importante defensa celular que los convierten en inmunes frente a la enfermedad.

Los resultados del estudio desprenden que los linfocitos T generados frente al SARS-COV2 pueden reconocer también distintos componentes del SARS-COV, un virus que en el año 2003 afectó a parte de la población mundial. Así, una persona puede contar con inmunidad frente al coronavirus por haberla generado al pasar otros coronavirus previos. Gracias a este estudio se puede explicar, entre otras cosas, el hecho de que existan personas con sintomatología leve, aunque es importante recalcar que el contar con estos linfocitos T no evita que un sujeto se infecte y se convierta en portador del virus.

Dos tipos de inmunidad frente al coronavirus

El estudio publicado en la revista Cell se centra en identificar la respuesta celular con la que las personas cuentan frente al SARS-CoV-2.

Según explica el virólogo Estanislao Nistal, existen dos tipos de inmunidad. Por un lado, está la inmunidad innata, que "es inespecífica y bloquea a la mayoría de los agentes infecciosos frente a los que estamos expuestos a diario". Por otro lado, la inmunidad adaptativa es una inmunidad más específica que actúa frente a agentes infecciosos concretos.

Cuenta con una memoria que previene al cuerpo de infecciones futuras. Dentro de este tipo de inmunidad se encuentra la inmunidad celular, basada en linfocitos T, y la inmunidad humoral, que está basada en anticuerpos. En concreto, la inmunidad celular sirve para destruir las células infectadas, por lo que, a pesar de que no previene que el virus entre en las células, sí previene que el virus se disemine entre las células del cuerpo.

El resfriado común genera inmunidad residual

Según Steven Varga, inmunólogo viral de la Universidad de Iowa, "una razón por la que una gran parte de la población puede lidiar con el virus es que podemos tener una pequeña inmunidad residual de nuestra exposición a los virus del resfriado común". El motivo reside en que en estos resfriados comunes cuentan con proteínas parecidas a las del SARS-COV-2. Además de esta inmunidad residual, los pacientes infectados con COVID-19 cuentan con células T. Su presencia en las personas que ya han pasado la enfermedad permite tener esperanzas ante una posible inmunidad a largo plazo. A pesar de estos datos alentadores, no hay que olvidar que aún no está demostrado que las personas que eliminan una infección causada por SARS-CoV-2 puedan evitar ser infectadas con el virus de nuevo en el futuro.

Lo que sí está claro es que estos hallazgos sirven para que los investigadores puedan crear vacunas más efectivas.

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