Este jueves 1 de marzo, la sede del Ministerio de Hacienda, en la calle Alcalá de Madrid, se ha visto rodeada de manifestantes, en su mayoría asistentes jubilados, para protestar contra la subida de las pensiones del 0,25%, considerándolo un aumento escaso y precario en comparación con los años de trabajo prestados.

Una manifestación con gran asistencia

La densidad de las manifestaciones ha sido tal, que la calle Alcalá ha quedado inviable, llegando a vislumbrarse a cientos de manifestantes que llegaban hasta la estatua de El Oso en Sol.

En dicha concentración ha participado Jaime Cedrún, secretario general del CCOO Madrid, afirmando que si la economía está creciendo más allá del tres por ciento, los pensionistas no podían perder poder adquisitivo.

Cedrún ha pedido la derogación de la reforma de 2013, para así "dejar de meter miedo a la población" y "no jugar con la incertidumbre de las pensiones futuras de los jóvenes". "Exigimos que se reúna el pacto de Toledo y se pongan a debatir el futuro de la financiación de las pensiones", declaraba el secretario general del CCOO, quien asegura que con una financiación del Estado a la Seguridad Social se conseguirían que las grandes corporaciones "paguen lo que deberían pagar".

Luís Miguel López Reillo, secretario general de UGT Madrid, también defiende la derogación de la reforma de 2013 y el factor de sostenibilidad. Además, ha participado en la manifestación, confirmando la dificultad del espacio y la enorme multitud que ocupaban las calles, estimando que habías más de 3000 personas.

El secretario general culpa de la falta de financiación de pensiones a la reforma laboral y a "los empleos precarios" que esta ha generado, con cotizaciones bajas que mantienen la hucha de pensiones en números negativos de hasta -18.000 euros.

Por otra parte, Arsenio Ortero, responsable de la Comisión de mayores de la FRAVM y portavoz de la plataforma Mayores en Acción, también ha participado y elogiado la manifestación categorizándola como un "éxito": "esto demuestra el compromiso de la gente, que debería preocupar al gobierno".

Una manifestación pasada por agua

A medio día, y con el aumento de las lluvias, la manifestación se ha ido despejando de forma pacífica, aun entre gritos de protesta e indignación contra el gobierno.

Mediante megafonía, se convocó a los presentes para otra manifestación el día 15 de marzo a las 11 horas. Así, no terminaba la lucha de los pensionistas por una pensión digna, pero era un primer paso a tener muy en cuenta.

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