Los votos de JxCat, ERC y la CUP unificados en el pleno del Parlament este jueves 1 de marzo ratifican a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat de Cataluña, pero la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017 parece quedar olvidada o en punto muerto, tras la advertencia por parte de los letrados de que dicha resolución podría desobedecer al TC.

La restitución de Puigdemont

El presidente cesado, Puigdemont, actualmente en Bélgica, es restituido de forma simbólica, pero no efectiva, ya que esto abriría un nuevo contencioso en el Tribunal Constitucional.

Dicha resolución se ha aprobado con los 67 votos a favor de ERC, JxCat y CUP, y 24 votos detractores por parte de los comuns y PSC. Por otro lado, PP y Cs se han abstenido a participar, ya que en su consideración, dicha votación iba en contra a las resoluciones del Tribunal Constitucional.

La resolución denomina la destitución de Puigdemont como "ilegal e ilegítima", y le define como candidato oficial y legítimo. Debido a su ausencia, su investidura no podrá realizarse próximamente, por lo que Jordi Sánchez podría ser el candidato alternativo.

Polémica entre independentistas

La polémica de las votaciones ha llegado en el punto 6 bis de la resolución, donde se reivindica la voluntad de los catalanes expresada en el referéndum del 1 de octubre de 2017. David Pérez, diputado del PSC, ha declarado que los letrados de la Cámara, en la reunión de la Mesa del Parlament antes del Pleno, defendían el carácter inconstitucional de la resolución, y que no debía ser votada ante el plenario.

Pérez ha recordado a los miembros del Pleno que tienen "el deber de impedir" cualquier iniciativa que contravenga el Constitucional, declarando que no ha sido así.

Esta desavenencia entre compañeros ha mostrado una brecha dentro de los partidos independentistas. Aún así, admitiendo el carácter inconstitucional de la resolución, deciden seguir adelante con el proceso de investidura de Carles Puigdemont, gobernando desde el exilio.

El resto de grupos de la Cámara piden que Puigdemont asuma que "no será presidente de la Generalitat", y que "terminen con esta farsa", en palabras de Inés Arrimada, líder de la oposición. Ahora está por ver si los tres grupos independentistas seguirán adelante con dicha investidura simbólica, o si finalmente pasarán la batuta a Sánchez, actualmente en prisión, y cuyo abogado tiene previsto pedir permiso al juez Pablo Llanera para que su cliente pueda ser investido por la Cámara.

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