Un año después de la epopeya de Rock en el ruedo, en 1986 Miguel Ríos volvía a sacar disco, con la producción de Tom Dowd, un legendario productor de artistas como Charles Mingus, Ray Charles, Otis Redding, Eric Clapton…casi nada.

Como siempre, a la hora de sacar un producto nuevo, no escatimó en recursos y se rodeó de lo mejorcito, con la idea de volver a las listas de éxitos, contando con músicos como, por ejemplo, Max Weinberg, batería de la E Street Band, de Bruce Springsteen, y para las canciones, contó con la colaboración de autores como Antonio Vega y Joaquín Sabina en Aprendiendo a vivir o de Santiago Auserón, de Radio Futura, en la canción de más éxito y a la postre más recordada del disco, El ruido de fondo.

El Año del Cometa

El título del disco vendría en relación a la llegada del cometa Halley ese año. Miguel Ríos deja atrás el rock urbano para estar más al día en cuanto a estilos, y las letras de sus canciones tienen un tinte mas personal con un sonido más actual, que quizás no ha envejecido muy bien con el tiempo.

El LP no tuvo mucho éxito, había quizás una cierta carencia de canciones de calidad, temas como Problemas, Revistas Para el Corazón, Dibuja Un Corazón no estaban a la altura, y salvo el single que sacó, el ruido de fondo, el resto ha pasado inadvertido en su carrera, si bien ha rescatado un buen tema como Boabdil el Chico en su último directo, recientemente sacado.

Qué Noche la de Aquel Año

Persona inquieta, al año siguiente se saca de la manga un proyecto televisivo compuesto de 27 programas en los que hace un recorrido por la historia del Rock and Roll en España, año por año, haciendo crónica social y política del momento, en el que participaban además, artistas que marcaron a nivel musical el año al que dedicaban cada programa; desde el Duo Dinámico hasta Barón Rojo, pasando por Los Sirex, El Último de la Fila, Nacha Pop, Los Salvajes…

El cantante terminaba cantando junto a ellos, en quizás un pequeño exceso de protagonismo.

Contaba además con apariciones de personajes relevantes de la época, llegando a contar incluso con Felipe González, por entonces presidente del gobierno. El programa se llamó, haciendo un juego de palabras con el famoso título de la canción de The Beatles, A hard Day’s Night, Qué noche la de aquel año.

La hemeroteca de TVE echó humo durante todo ese tiempo, ya que tuvieron que desempolvar cantidad de documentos audiovisuales para poder contar la historia del rock de este país, hecho que hasta ese momento no se había tomado mucho en cuenta. Una vez más, el “granaino” estaba a la vanguardia, no solo en la música sino también en lo audiovisual, una experiencia que años después volvería a repetir en Canal Sur, con “Fiebre del Sur”. Además, fue un programa innovador en el plano técnico al emitirse simultáneamente en estéreo y también por radio.

Una muestra más del espíritu emprendedor del cantante granadino, que sin embargo y como anécdota final, comentar que Ríos no soporta verse en el programa a consecuencia del estilismo y peluquería del momento.

El espacio televisivo, galardonado con un Premio Ondas, fue todo un éxito que tuvo como colofón un concierto en Madrid contando con artistas emergentes y que tuvo como cierre la participación del propio Miguel Ríos. De la experiencia salieron dos dobles discos que recogía lo mejorcito de los programas emitidos.

Se va acercando el final de la década y Miguel Ríos sigue ahí en la brecha. Los tiempos han cambiado, ya no es el artista de grandes conciertos de verano, sus canciones y sus discos no volverán a estar en los puestos altos como antes, pero tiene un hueco ahí para su público y eso se verá en los siguientes discos que ya no saldrán con la regularidad de antes, también porque diversificará su manera de actuar, no tan centrada en su carrera musical.

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