El Arte es un reflejo del mundo, si el mundo es horrible, el reflejo también lo es”, la cita es del director de cine Paul Verhoeven.

Si Leonardo Da Vinci levantara la cabeza, literalmente alucinaría con la tecnología del s. XXI y se partiría de risa con el récord que acaba de batir su obra Salvator Mundi. Más de 400 millones de dólares, la obra más cara adquirida en una subasta de arte (dejamos la idea para que la adopten si quieren los guionistas del Ministerio del Tiempo).

La casa Christie's aún se está frotando las manos.

No deja de ser también una genialidad del marketing, ya que mantienen los expertos que, si el “Salvator Mundi” no se hubiera colocado en una subasta de arte contemporáneo sino clásico, no hubiera alcanzado ni de lejos esa cifra, que a su vez abre de nuevo el campo para la venta de las obras de arte clásico.

Del mismo modo, el ego de Picasso se habría venido bastante abajo al saberse superado, en más de 200 millones de dólares. Pues era su obra, “Las Mujeres de Árgel”, la que hasta ahora ostentaba el récord de pintura más cara adquirida en una subasta.

Leonardo y Picasso dos miradas actuales

Enfrentar a estos grandes genios artistas no deja de ser una tontería por mi parte, y sin embargo, me parece una metáfora muy actual.

Leonardo era un hombre amable y atractivo, que llamaba la atención para los cánones de la época, admirado tanto por hombres como por mujeres. Polifacético en extremo se sentía interesado por todo. Su obra “Salvator Mundi” ha sido considerada su versión masculina de la “Mona Lisa”, vemos un Cristo joven, de mirada dulce e incipiente sonrisa, en una mano sostiene una bola transparente que representa el Cosmos, mientras con la otra mano hace el gesto de la bendición.

La Mona Lisa muestra a una mujer enigmática con una gran vida interior: ¿qué piensa, por qué sonríe, quién es…? Leonardo hace que nos sintamos atraídos por esa mujer, que busquemos respuesta a esos interrogantes.

Picasso era un genio, pero opuesto a Leonardo, los recuerdos de aquellos que compartieron su vida con él no lo dejan en muy buen lugar: caprichoso, excéntrico, sádico, manipulador…las mujeres eran cosas para él, “máquinas de sufrir” han dicho en algún sitio.

Picasso amaba a su obra, se amaba a sí mismo y todo lo demás era secundario y aun así emanaba algo tan atrayente que los que le rodeaban luchaban por conseguir su atención, su aprobación, un atisbo de amor.

Su obra “Las Mujeres de Argel” es un homenaje a Matisse, en vida del cual tuvieron una relación de amor odio y a su muerte quiso rendirle ese homenaje. Ambos admiraban el colorido y las formas de Delacroix, en cuya obra se basa este cuadro.

Pero “Mujeres en Árgel” es también la representación de un harén, esa reunión de mujeres que viven solo para complacer a un hombre que es su dueño y tiene derecho a gozar de su cuerpo e incluso a decidir sobre su propia vida.

Nadie se pregunta quiénes son esas mujeres, se admira su cuerpo, su belleza, el colorido de sus ropas y adornos, pero no esconden nada y si lo hacen no importa, su sensualidad es un lujo sobre el que ellas no tienen derecho a decidir.

Los harenes de la España del s XXI

En nuestro mundo occidental hoy en día no hay harenes me diréis y sin embargo, el Ministerio de Salud, Asuntos Sociales e Igualdad, lanza una campaña para prevenir a los padres sobre el hábito de beber de sus hijos adolescentes y hace arder las redes sociales. La presión les obliga a rectificar y retirar un cartel que muestra a una joven e informa que en el último mes el 68,2% de los menores de entre 14 y 18 años ha consumido alcohol. Y añade que tras su consumo “se constata un aumento de las relaciones sexuales no consentidas”. Es cierto que la campaña es machista, pero también lo es que las violaciones a chicas jóvenes son algo común.

Otra imagen, esta la vamos construyendo, cinco jóvenes andaluces se divierten en los San Fermines, beben, ríen, se gastan bromas, se autodenominan “La Manada”, uno es policía otro Guardia Civil.

Uno de ellos conoce a una chica, los cinco la acompañan supuestamente al coche, pero la introducen en un portal, la violan y le roban el móvil…Luego cuando ella les denuncia contratan a un detective que averigua que la chica ha sido capaz de continuar con su vida, lo que a sus ojos la convierte sin duda en culpable.

Quizás no hay harenes en España en el siglo XXI, pero si miradas que siguen cosificando a las mujeres, convirtiéndolas en meros objetos de disfrute, en máquinas para usar. Una obra de arte puede contemplarse de muchas maneras, la forma en que se ha pintado, lo que supone de evolución en la historia del arte, las formas, los colores… puede ser más importante que el tema en sí, es lo que ocurre con Mujeres de Argel de Picasso.

Pero en la vida real, ese tipo de miradas en situaciones normales transparentan a seres misóginos, que odian, infravaloran y desprecian a las mujeres, quizás porque son incapaces de asomarse, ni siquiera de soslayo al misterio femenino que encierra la sonrisa de la Mona Lisa.

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