Para nosotros los lectores no hay mejor o peor momento para dedicarnos a la lectura. Cada minuto es bueno, como cada mes y como cada temporada. pero, según estudios, solo una temporada parece perfectamente adecuada para nuestra pasión de lectura: el otoño.

El sitio web bustle nos brinda siete razones

De acuerdo con el sitio web Bustle.com, el otoño es la mejor estación para elegir un libro y comenzar a leerlo, ya sea leyendo solo lo más importante o simplemente disfrutarlo lentamente; además, indica las siete razones por las cuales se dice que el otoño es la mejor temporada para leer un libro.

En primer lugar, y esta es la primera razón, otoño es una temporada suave y tranquila, acompañada de un poco de brisa fresca que nos llevará al invierno. Una vela y un clima fresco son ideales para usar un buen abrigo calientito o una sábana no demasiado pesada y leer hasta tarde. El segundo motivo es que en algunos días incluso se puede leer al aire libre: no todos los días son lluviosos y es agradable poder elegir un día para pasar en el campo o en el parque para leer.

Y ahora llegamos a la tercera razón, que es lo que muchos de ustedes ya saben: el otoño brinda una atmósfera completamente diferente a la de otras estaciones. Entre los colores brillantes y las hojas que caen lentamente de los árboles y nos brinda unas tardes hermosas con la caida de la luz del sol ¿qué es más espléndido y mejor que este ambiente para realizar la lectura? Pues nada, este ambiente es el perfecto para leer.

El cuarto motivo es que el otoño es el momento ideal para muchos lanzamientos de nuevos libros y obras literarias. El quinto motivo es que en el otoño podemos leer aquellos libros que se había prometido leer durante el verano, y que por trabajo no hubieras podido leer.

Leer junto a una taza de te

¿Cuántos de ustedes han preparado una taza de té o café caliente antes de comenzar a leer? La sexta razón es precisamente un acompañamiento saludable entre libros y bebidas: un clásico estilo agradable para hacer en otoño.

Y finalmente, la séptima razón, y se refiere a los factores tranquilidad y soledad: en realidad el verano es demasiado agitado, con viajes fuera de la ciudad o salidas con amigos, y el invierno llega casi cuando se acercan las vacaciones de Navidad, un período en el cual hay muy poco entre regalos para hacer y pasteles para hornear a tiempo, pero en cambio el otoño nos brinda una temporada tranquila y apaciguada.

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