Un grupo de médicos de Nueva York que asisten a pacientes con Covid-19, detectan nuevos síntomas que se agregan a la fiebre, tos y falta de aliento. La situación es preocupante, porque se encuentran muy desorientados, al punto de no saber dónde están en un momento determinado, ni en qué año estamos.

En ocasiones, la desorientación referida se atribuye a la falta de oxígeno en el torrente sanguíneo, no obstante, el alto nivel de desorientación no se corresponde en relación con el deterioro ocasionado a los pulmones.

Descubriendo el nuevo síntoma

Estos casos sugieren que el nuevo coronavirus puede ocasionar una afección en el cerebro y perturbar el sistema nervioso, de acuerdo a la neuróloga del hospital universitario Langone en Brooklyn, doctora Jennifer Frontera.

Investigaciones científicas se ocupan de interpretar el fenómeno actualmente. Una de ellas se publicó en el magazíne de la Asociación Médica Estadounidense la semana pasada, donde se señala que, de 214 enfermos chinos monitoreados por personal médico, 77 presentaron sintomatologías neurológicas como accidentes cerebrovasculares, neuralgias, convulsiones y pérdida del olfato y gusto.

Igualmente, se divulgó un artículo en la revista médica estadounidense de mayor prestigio New England Journal of Medicine, donde se afirma que doctores de Francia analizaron a 58 enfermos de Coronavirus y constataron que el 50% de ellos se encontraban alterados o turbados. Estudios mediante escáneres cerebrales presentaron probables inflamaciones.

De esto se puede deducir que el coronavirus trae consigo dificultades para respirar, pero además puede impactar el cerebro. El estar desorientado y tener dificultades para pensar, son causales suficientes para acudir al médico y no solo por falta de aliento.

El cerebro y los virus

Ante el hecho de haber experimentado como otros virus han afectado el cerebro y el sistema nervioso, como el caso del VIH; este nuevo hallazgo sobre el SARS-CoV-2 no sorprende del todo a los virólogos.

Al respecto, Michel Toledano, neurólogo de la Mayo Clinic en Minnesota, describe que los virus impactan el cerebro de dos formas: una mediante el comienzo de una respuesta inmunológica irregular; lo que sucede cuando se presenta la llamada tormenta de citoquinas, que genera una hinchazón en el cerebro llamada encefalitis autoinmune.

Otra se genera por una contaminación directa al cerebro, que es la denominada encefalitis viral. Cabe destacar que el cerebro se resguarda mediante una muralla llamada hemato encefálica, que se ocupa de obstaculizar a las sustancias extrañas, si bien algunas veces puede fracasar y dejar ingresar alguna.

Por el hecho de que la pérdida de olfato es usual en muchos enfermos de Covid-19, ciertos especialistas defienden la hipótesis de que la vía nasal sería el camino al cerebro. Sin embargo, esa teoría se debilita al constatar que numerosos enfermos que pierden el olfato, no padecen de graves dificultades neurológicas.

La hipótesis principal es que la afección en el cerebro es producto de una respuesta inmunológica exagerada, no obstante, para ratificar esto se requiere revelar el virus en el líquido cerebroespinal de un paciente.

Esto fue constatado en un paciente japonés de 24 años de edad, según publicación de la International Journal of Infectious Diseases. En esa oportunidad el enfermo se observó perdido, convulsionó y el examen de escáner en el cerebro evidenció inflamaciones.

Sin embargo, los especialistas han decidido mantener una discreción sobre el caso, por cuanto es del único paciente registrado hasta el momento, y las pruebas para revelar el virus en el líquido cerebroespinal, todavía no han sido autorizadas.

Profundizando en la investigación

Se persigue estandarizar el registro de datos para ratificar la afección del coronavirus en el cerebro; para ello la neuróloga Jennifer Frontera, perteneciente a la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, forma parte de en un proyecto de exploración internacional, que tiene esa misión.

Su grupo de investigación evidenció convulsiones en enfermos de covid-19, las cuales no habían sufrido nunca antes de enfermar, además de diminutas y particulares hemorragias cerebrales.

Este equipo se ha planteado retirar porciones del líquido cerebroespinal de un individuo de 50 años, con la materia blanca del cerebro muy deteriorada. No obstante, es complejo realizar esas extirpaciones en pacientes que requieran respirador artificial y en vista de que mayoría de ellos muere, no se ha conseguido analizar adecuadamente los deterioros neurológicos. No obstante, los que subsisten terminan consultándose con los neurólogos.

Por su parte, el neurólogo Rohan Arora, del hospital Long Island Jewish Forest Hills, asegura que se ven buena cantidad de enfermos desequilibrados, y que el 40% de los que subsistieron al coronavirus padecen esos inconvenientes.

No se tiene evidencia de que esas perturbaciones sean permanentes. Se debe considerar que los fármacos que se les suministran a los enfermos para su reanimación, con frecuencia, le producen confusión.

El neurólogo Aurora asegura que para los pacientes de Covid-19, la vuelta a la normalidad les lleva más tiempo, que a los que sobreviven a un infarto o a un ACV.

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