Uno mito ampliamente difundido entre la población es que los pollos reciben tratamientos hormonales para favorecer su crecimiento y ganancia de peso, y reducir además el tiempo para alcanzar el peso comercial. He aquí una breve explicación de por qué esta teoría no es factible en la práctica.

Genética, alimentación y nutrición

La industria avícola a nivel mundial ha invertido millones dólares, y sobre todo mucho tiempo y esfuerzo, en la selección de reproductores con las características fenotípicas y genotípicas más deseables para transmitir a su descendencia.

Los avicultores y médicos veterinarios dedicados a la producción avícola han dedicados sus esfuerzos y conocimiento a desarrollar líneas genéticas que maximicen la producción en cuanto a ganancia de peso.

El uso de insumos con alto valor nutricional en las formulaciones de alimentos balanceados para las aves, en sus diferentes fases de crecimiento y desarrollo, ha sido un aspecto clave para alcanzar el éxito en la industria avícola. Esto se ha logrado a través de años de investigación continua en materia de nutrición y Alimentación de estas aves.

El esfuerzo de los avicultores y médicos veterinarios, son las principales razones que permiten tener hoy en día pollos de gran tamaño en nuestras mesas y con tiempos récord de producción a nivel de granja, los cuales están alrededor de las seis semanas.

Sanidad

El aspecto sanitario y de bioseguridad juega un papel crucial en la eficiencia de las granjas avícolas; los Animales sanos, simplemente comen y beben y esto se traduce en una ganancia de peso.

La baja incidencia de enfermedad infecciosas, parasitarias y carenciales favorece un rápido de desarrollo de las aves. Todo esto va de la mano de óptimas condiciones ambientales que incluyen controles rigurosos de la temperatura ambiental, humedad, horas luz, cantidad de comederos y bebederos, agua y alimento limpio y fresco, control de vectores y fauna nociva, entre otros.

No es factible el uso de hormonas

Es importante considerar que el metabolismo de estas sustancias de origen hormonal administradas por vía oral, las hace ineficientes para lograr efectos anabólicos por lo cual se requiere que sea administradas mediante inyección parenteral.

De modo que, solo hace falta activar el sentido común para comprender que es imposible administrar hormonas a los pollos de engorde para alcanzar un rápido crecimiento.

Desde el punto de vista práctico, el hecho de inyectar a un lote de pollos, implica un elevado consumo de tiempo y horas hombre que no justificaría esta acción.

Además del estrés que generaría esta actividad en las aves, afectaría de manera considerable su alimentación y crecimiento.

De modo que sigamos disfrutando de los variados y deliciosos platos que pueden prepararse a base de pollo, sin preocuparnos por su rápido crecimiento

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