Si le preguntas a alguien por la calle todo el mundo te sabe decir lo que es un sueño. Muchos te dirán que es como una película que nos proyecta nuestra mente mientras dormimos, otros que nuestro cerebro debe trabajar en todo momento, finalmente alguno dirá que es una forma de recordar lo que hemos vivido o experimentar aquello que nunca viviremos. Pero la respuesta sigue siendo una incógnita, quedando solo estimaciones de la ciencia.

Fases del sueño

Desde que nos acostamos hasta que nos levantamos lo que ocurre no es algo simple o una sola línea de acción, sino que pasamos por muchas y diversas fases, cada cual con sus características.

Concretamente pasamos por cuatro fases, tres de ellas catalogadas como NREM (Sueño sin movimientos oculares rápidos) y la última fase la llamada REM (Sueño con movimientos oculares rápidos). El perfil de sueño NREM está dividido en una primera fase, la cual se denomina Fase del sueño ligero, la cual engloba el estado desde que estamos en vigilia hasta que pasamos a la somnolencia. En la segunda fase las ondas cerebrales comienza a cambiar, apareciendo lo que se conoce como complejo K y los husos del sueño, aunque sigue siendo similar a la fase uno. En la Fase III del sueño es cuando empezamos a estar profundamente dormidos, se le conoce como la fase de sueño de ondas lentas o sueño profundo.

Finalmente, en el perfil REM, en esta es en la única en la que podemos tener ensoñaciones y se caracteriza porque el tono muscular ha descendido al mínimo, en teoría solo deberían funcionar el diafragma y el corazón.

También se caracteriza por el movimiento de los ojos.

Este ciclo se repite cada noventa minutos más o menos, y la fase de los sueños puede durar hasta media hora, lo que indica que aunque solo nos acordemos de fragmentos de algún sueño, en realidad nos pasamos la noche soñando sin parar.

La fase onírica y sus incógnitas

Respecto a por qué soñamos, hay diversas teorías y estudios. Por una parte se afirma que soñar tiene una función terapéutica, ayudando a mitigar el dolor. Para comprobarlo se realizó un experimento, dirigido por Berkeley Mattew Walker, que consistía en enseñar imágenes provocativas a los sujetos del mismo, ya fuera por su dureza o por otro motivo.

Mientras dormían se comprobó que la parte del cerebro que controla las emociones había descendido en energía. También a la mañana siguiente se estimó que el impacto emocional por haber visto las imágenes se había reducido en gran medida. Aunque solo es una teoría y se sigue estimando que la función de los sueños es desconocida, puede ser un acercamiento hacia la verdad de este tema.

Otro científico que ha intentado meterse de lleno en el mundo de los sueños y averiguar sus secretos es Bill Domhoff, el cual ha creado un Banco de Sueños con más de 20.000 reportes almacenados. Este hombre afirma que soñar es una preparación del peor escenario posible, que nos sirve para entrenar de cara a la vida real, así pues estimaría que las ensoñaciones pueden ser una prueba, algo que nos permita practicar antes de enfrentarnos al verdadero peligro, ya sea un examen, una prueba física o algo más duro.

Por ejemplo, el doctor Domhoff explica que soñar ser perseguido expresa que existe una preocupación por alguien que desconocemos o por las personas desconocidas en general, y lo que nos pueden hacer.

Existe otra teoría que afirma que soñar nos permite consolidar nuestra memoria, por eso nuestro cerebro sigue trabajando, algunos expertos afirman que en ocasiones hay sueños que son una mezcla de varios recuerdos vividos porque nuestra mente está tratando de vincular cosas que normalmente son independientes pero que necesita relacionar. Finalmente otra teoría es que Ensoñar es un mecanismo para paliar nuestros miedos, similar a lo que postulaba el científico Berkeley Mattew Walker, soñar con algo que nos da miedo nos da una sensación de que es irreal o a verlo en un contexto diferente, esto puede ayudarnos a que veamos el tema que nos da miedo en cuestión de una forma menos aterradora.

Si este sueño falla en su cometido es cuando nos metemos en una pesadilla, así como soñar con algo que nos gusta hace que nos olvidemos de aquello que nos da miedo.

Así pues, aunque no está totalmente claro por qué soñamos, las teorías podrían ser ciertas. Cuando la ciencia avance comenzará a dar mucha más claridad al asunto, mientras solo queda ir experimentando.

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