En Málaga lo han comprobado hace apenas unos días, cuando la pequeña Lucía de 3 años, desapareció en Pizarra. Los tres pueblos que delimitan la zona, reunieron cerca de 600 personas que durante toda la madrugada buscaron a la niña con linternas y cualquier elemento que alumbrara.

La fatalidad quiso que esa batida no tuviera resultado, al menos uno que pudiera salvarle la vida a Lucía y entonces la desolación se apoderó de ellos y de todos los habitantes que despertaron con la noticia. Cerca de allí, #Juana Rivas decidía no entregar a sus hijos al padre que según denunció, la maltrató durante años.

Allí estaban sus vecinos en la calle, con pancartas y carteles que alertaban que Juana estaba en su casa.

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Las redes sociales imitaron el gesto y el hashtag #JuanaEstaEnMiCasa, inundó la web.

La voz de muchas familias que tienen hijos desaparecidos, suele ser la de Joaquín Amills, presidente de #SOS desaparecidos. Amills no solo actúa de portavoz, sino que pone su experiencia, su triste conocimiento del tema, al servicio de otros. Es el reflejo de la actitud altruista, el testimonio de una lucha colectiva que cobra fuerza en la unión.

En declaraciones televisivas, este martes, comentaba que los padres de Lucía tienen muchas dudas respecto a que la pequeña haya podido irse sola de la estación.