Un atentado suicida ha provocado 15 muertos y 60 heridos cerca del aeropuerto de Kabul, justo al mismo tiempo que el vicepresidente afgano, y también antiguo señor de guerra, Abdul Rashid Dostum, volvía a Afganistán después de aproximadamente un año en el exilio en Turquía. El ataque lo ha reivindicado Estado Islámico y evidencia el clima de violencia y tensión a tres meses de las elecciones, previstas para otoño.

Abdul Rashid, reconocido como caudillo poderoso con fama de sanguinario

Cientos de partidarios y autoridades locales, entre ellas se encuentra el segundo vicepresidente del gobierno, Sarwar Danish, han recibido a Dostum este domingo en la puerta del avión, donde a trompicones el vicepresidente pudo conseguir subir a un vehículo escoltado por las fuerzas de seguridad.

Pero pocos minutos después un insurrecto cargado de explosivos exploto cerca del acceso principal al complejo.

"El agresor planeaba atentado contra el convoy de Abdul Rashid Dostum, pero la detonación se produjo tiempo después de que el vicepresidente Rashid hubiera abandonado el área", explicó el portavoz de la Policía de Kabul, Hashmi Stanikzai, al Efe.

Dentro de los 15 muertos, además del atacante suicida, también se encuentran civiles y algunos miembros de las fuerzas de seguridad, según reveló Stanikzai, que situó en sesenta el número de heridos. "He tenido un gran recibimiento, pero cuando hemos abandonado el área he sentido una explosión", explicó Dostum, guía de la subordinación uzbeka en un acto posterior a la capital afgana, donde este fue recibido con una alfombra roja por cientos de entusiastas seguidores.

A pesar las circunstancias en la que se posiciono por este atentado, el vicepresidente y antiguo señor de la guerra ha hecho un llamamiento a trabajar por la "paz y la reconciliación" en el país, y afirmó que "las negociaciones con los talibanes" es su principal objetivo, aunque ha pedido la determinación de todos para conseguirlo.

El Estado Islámico reivindica el atentado al vicepresidente afgano Dostum

El retorno triunfante de Dostum contrasta con la indignación que se vivió en el país después de que se hiciera público que sus guardias de seguridad habían retenido en 2016 un rival político para someterlo a palizas, torturas y abuso sexuales.

Dostum negó las acusaciones, pero desde el exterior le presionaron para que compareciera ante los tribunales, para demostrar la imparcialidad de la justicia y que los políticos no tienen ningún trato de favor.

Finalmente el vicepresidente optó por huir del país con la excusa que necesitaba un tratamiento médico en Turquía.

El caso ha sido un dolor de cabeza para el presidente afgano, Ashraf Ghani, que se ve forzado a aceptar el regreso de su segundo en nombre de la estabilidad que le exige la comunidad internacional. En el pasado, Ghani y Dostum se habían enfrentado, y el primero lo había tachado de asesino, pero en 2014 lo nombró vicepresidente para intentar ganarse la simpatía de las provincias fronterizas con Uzbekistán, aprovechando que Dostum es étnicamente uzbeko.

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