Los cocodrilos han aumentado en los últimos años en Australia, desde que fueron declarados una especie protegida, lo que ha hecho que sucedan “accidentes” con humanos. Dicha situación ha generado constantes reclamos de los habitantes para que se controle la población de cocodrilos. Esto se acrecentó luego de que en octubre del 2017, una mujer de 79 años que padecía demencia fuera devorada por un cocodrilo en la costa noreste de Australia.

De hecho, en Australia, año tras año, los cocodrilos matan alrededor de dos personas, mientras que, de igual manera, por tranquilidad y seguridad, cada año los guardabosques logran cazar alrededor de 250 cocodrilos.

Específicamente en la región norte de Australia, se lograron capturar 13 cocodrilos en todo el 2017, mientras que para este año ya van 7.

La mayoría de los cocodrilos que son cazados no sobrepasan los 4, 2 metros de longitud, pero este 9 de julio fue capturado un cocodrilo gigante de 4,71 metros y más de 600 kilos en el río Katherine, en el Territorio Norte de Australia.

Casi 10 años al acecho

Estos grandes cocodrilos, son llamados “salties”, y es habitual encontrarlos en lagos, pantanos y ríos de la zona tropical del norte de Australia. Tanto es así que algunas playas están prohibidas al público, tanto para bañarse como para caminar por la orilla ante el riesgo de que uno de estos cocodrilos gigantes pueda asesinar a una persona.

Según los reportes, desde el 2010, los habitantes del Territorio Norte de Australia, habían avizorado en ocasiones, en la zona del muelle, cercana a la rampa de los botes de Taylors Park en el río Katherine, la gran cola de este cocodrilo.

Por lo que se habían hecho múltiples intentos por capturarlo, sin éxito. Así lo explicó para CNN, la directora de Operaciones de Vida Silvestre del Territorio del Norte de Australia, Tracey Duldig.

La captura de este saurio gigante

El 9 de julio, el guardabosques John Burke y sus trabajadores lograron la captura en el río Katherine de un cocodrilo macho gigante, de 4,71 metros, de más de 600 kilogramos de peso y al que se le calculan unos 60 años.

Cabe destacar que Burke y su equipo, colocaron una trampa de 5 metros cerca de un embarcadero en la zona de Taylor Park, en la que apenas cabía este cocodrilo gigante. Junto con él, cayó otro cocodrilo más pequeño de 2,37 metros.

Ambos, han sido trasladados a una granja, donde vivirán en semilibertad, pero controlados. Para el traslado, el cocodrilo fue amarrado a un remolque de barcos, sedado y con la boca sellada para evitar que pueda morder.

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