El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, considerada como enfermedad prioritaria por la Organización Mundial de la Salud, cuya erradicación se ha convertido en un punto crítico para esta institución.

Luego de la campaña de vacunación contra el sarampión, llevada a cabo durante varios años, la Organización Mundial de la Salud declaró a la Región de las Américas como una zona libre de esta enfermedad.

Sin embargo, luego de un año de este logro, la aparición de casos importados en Venezuela, la incapacidad de las autoridades de ese país para contener el brote y el éxodo masivo que actualmente vive esa nación, oscurecen el panorama en cuanto al posible control de los brotes de esta enfermedad.

El Sarampión en números

Datos recientes aportados por la Organización Panamericana de la Salud, reflejan que se habían reportado 886 casos de la enfermedad desde el mes de junio del 2017.

El brote se ha expandido hasta la República de Brasil, vecino fronterizo de Venezuela, siendo éste el segundo brote más importante en la región, en cuanto a magnitud se refiere; además se han reportado 3 casos en Colombia.

El origen del brote en Venezuela

Los estudios epidemiológicos y moleculares llevados a cabo para identificar la procedencia de los virus, permitieron esclarecer que el actual brote de sarampión que circula en el país sudamericano, es debido a un caso importado de una cepa Europea, tal como ha ocurrido en notros países en años recientes.

La gran diferencia

Si bien el caso primario es proveniente de otro continente, quedó muy claro que las autoridades sanitarias de Venezuela no tuvieron la capacidad para contener el brote, debido a una cobertura de vacunación insuficiente y fallas graves en los sistemas de vigilancia epidemiológica de esta enfermedad prioritaria.

A este hecho se le suma, la grave crisis social, política y económica que vive Venezuela, que ha propiciado una elevada tasa migratoria, situación que favorece en gran medida la dispersión del virus hacia los países vecinos. Esto sin considerar las carencias de alimentos que sufren los venezolanos y que un estado de desnutrición es un factor coadyuvante en la severidad de los síntomas del sarampión.

Infructuosos Esfuerzos

A pesar de que la Organización Panamericana de la Salud ha hecho grandes esfuerzos por contener el brote y mantener la acreditación de zona libre de sarampión en la Región de las Américas, parece que la falta de coordinación con las autoridades de salud venezolanas dificultan las actividades de control, lo cual además de mantener en riesgo a la población parece alejar cada vez más el objetivo de la Organización Mundial de la Salud de erradicar el sarampión de todas las regiones del mundo para el año 2020.

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