El planeta necesita un respiro. La industria de la moda crece todos los días: de cuatro temporadas al año, ahora son 54, más de una a la semana por marcas como Zara, H&M y Forever 21, a las que se acusa, a su vez, de explotar trabajadores en países como Bangladesh, India y China.

Allí montan sus plantas de producción y pagan alrededor de dos dólares al día, lo que equivale al 0.3% de la ganancia, mientras las marcas se llevan el 72.5%. Se trata de prendas baratas a bases de algodones manipulados, telas desechables que luego se convierten en basura: hoy, la industria textil, es la segunda más contaminante después del petróleo.

En ese escenario, el Slow fashion surge como alternativa, una tendencia que en Europa y Estados Unidos se consolida y es respaldada por gobiernos e instituciones: para la Federación de la moda europea, la responsabilidad ambiental de la moda es una prioridad.

A este movimiento se suman marcas en Colombia. Fokus, Ofi Poli, Sientochenta, Ecohilandes y Mattelsa son compañías y emprendimientos locales que intentan suplir, a través de textiles ecológicos, materiales reciclables y trabajo digno para sus trabajadores, la demanda de unos clientes cada vez más conscientes de la necesidad de cuidar el medio ambiente también con la ropa que usan. La moda responsable empieza a ser una realidad.

De botella a tela

Ecohilandes es la única empresa en Colombia que crea telas 100% ecológicas, a partir de la fibra de botellas plásticas recicladas y retazos de telas de confecciones. La compañía surge de una fusión entre una compañía textil y otra del sector algodonero, que se unieron en el 2012 con la idea de ayudar al medio ambiente a través del empleo de materiales y procesos ecológicos, que al mismo tiempo abaratan sus costos.

Un giro sostenible

Sientochenta es una marca de moda sostenible creada por dos jóvenes manizaleñas. Opera desde Medellín y distribuye a todo el país. Pensada para mujeres jóvenes, ofrece diseños elegantes, precios competitivos (una camiseta puede costar alrededor de 120 mil pesos) y alta calidad a partir de prendas 100% conscientes, a partir de telas recicladas que compran a Ecohilandes.

Silvana Mejía, su creadora, cuenta que se enteró de la moda sostenible en un diplomado de Mercadeo de la moda en la Colegiatura Colombiana de Diseño. Desde entonces se enamoró de la posibilidad de crear y diseñar de un modo ecológico, algo que incorporaba su proyecto laboral a su estilo de vida, verde y sostenible, que ya practicaba hacía varios años.

En enero de 2017 creó la marca con su mejor amiga y socia María Antonia Ramírez, y asegura que no fue fácil encontrar materiales y procesos donde todo fuera responsable con el medio ambiente. Pero lo lograron: tras un año y medio de búsqueda y trabajo, Sientochenta es una realidad.

Además de las telas recicladas, sus etiquetas son hechas a base de papel de caña de azúcar, que se degrada a los tres meses, y las bolsas en las que entregan sus camisas son de telas recicladas.

La diseñadora asegura que su idea es que la gente tome consciencia. De ahí el nombre de la marca: Sientochenta, con S de sentir y la alusión al de giro de 180 grados necesario en la industria del fast fashion.

FOKUS: la pionera

Aunque hoy son varias las marcas que promueven el slow fashion en el país, Camilo Jaramillo, fue pionero en el año 2009. Estudiaba en el Ceipa y cuando comenzó su emprendimiento de moda sostenible, se lo valieron como práctica final en la Universidad.

Así nació FOKUS, la primera marca de moda consciente en Colombia y la primera expansión de este tipo de negocio a mercados internacionales, con presencia en Canadá, Australia, estados unidos y Europa.

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