Recientemente, Facebook confirmó la apertura de un nuevo centro del control de información, desde Europa llegaban noticias de más control en las publicaciones oficiales y diversos portales se hacían eco de las últimas noticias sobre bulos en la red.

En medio de la algarabía actual, ¿queda espacio para el usuario medio? ¿Podemos, cada uno de nosotros, convertirnos en actores contra la difusión de las llamadas “fake news” (noticias falsas)?

El control institucional y la racionalidad personal

Al final, como en otros órdenes de cosas, se conseguirá llegar a buen puerto si se combinan dos capacidades: el control de las propias plataformas y el buen uso por parte de los usuarios cotidianos.

Ni todo depende de los algoritmos desarrollados por los informáticos ni toda la responsabilidad es del que comparte sin leer siquiera el contenido. Aunque algo tienen que mejorar todos.

Las redes sociales especialmente, se convierten en foros animados donde una noticia falsa prende pronto. Más de una vez, nos fiamos solo por una imagen y un titular, sin llegar a leer la noticia completa. Y no digamos ya contrastar lo escrito.

Por eso, el personal que está detrás de las redes desarrolla algoritmos que buscan determinados contenidos para frenarlos.

También realizan campañas de control de las fuentes y de sus anuncios y promociones. Son campos desde los que pueden publicarse bulos.

Todo este trabajo no puede sino complementarse con el buen uso. Alguien que comparte enlaces sin saber exactamente qué transmiten está siendo un irresponsable. Como mínimo, las noticias hay que leerlas antes de todo. Si no, un titular llamativo y una foto polémica serán suficientes para modificar impresiones y conductas.

La desinformación al servicio de oscuros poderes

Unas veces es alguna institución, otra es alguien desconocido, pero la desinformación de las noticias falsas busca crear confusión y dirigir al público, modificando su perspectiva y hasta algunas conductas.

No hay más que ver la que se montó en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas. Numerosos analistas refrendaron la impresión de que las redes sociales y multitud de publicaciones tendenciosas dieron al que hoy es presidente el hálito suficiente como para ganar.

El año que viene habrá elecciones a nivel europeo y, desde muchas instituciones, se quiere blindar la seguridad contra los bulos y las injerencias de potencias extranjeras. La desinformación se ve, a estos niveles, como ataques contra la nación.

¿Qué puede hacer un usuario cotidiano?

En primer lugar, leer todo el contenido, para ver si titular, imagen y cuerpo de noticia tienen que ver.

A continuación, echar un ojo a la fuente, a la página de donde salió esa noticia. También puede contrastar, leyendo lo que publican otros medios. Si se citan fuentes, al menos una debería comprobarse si es real. Y usar el sentido común.

Si no, estaremos donde siempre: recibiendo multitud de titulares y fotos llamativas, pero sin contenido, sin crítica, sin sentido. Si no estás seguro, no compartas.

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