Lo que ya es una tradición en los meses de diciembre y enero pasa a ser casi costumbre en verano. Uno de los belenes referencia de Galicia recibe cada vez más visitas durante los meses de calor. Se encuentra en el pueblo de Cordeiro, municipio de Valga, Pontevedra, y su extensión, los centenares de piezas móviles y la actualidad que respira este belén lo han convertido en un destino inexcusable para los más curiosos.

Un belén de nuevo cuño que es toda una tradición

Una treintena de personas son las encargadas, año tras año, de actualizar y montar el belén en el pueblo de Cordeiro.

La cosa comenzó en 1995 y ahora registran años de hasta 40.000 visitas. Se ha convertido en un todo un evento multitudinario, abierto al público desde el primer domingo de diciembre hasta el segundo de enero. Aunque siempre hay un encargado que lo muestra a los interesados que le avisen con tiempo.

Hasta ahora se trataba de grupos que iban apareciendo alguna que otra vez fuera del invierno, pero las tornas han cambiado y, cada vez más, los grupos visitan el belén artesanal casi cada fin de semana durante el verano.

Las escenas son las del año pasado, ya que el belén comienza a tomar forma a partir de septiembre. Pero el paso del tiempo no hace sino engrandecer su legado. Y es que esta representación artesanal integra las escenas religiosas acostumbradas con la vida del rural gallego y la actualidad mundial.

Las sorpresas de un pueblo imaginario

Cada año cambia la escena y parte de las figuras. Quienes diseñan el belén pasan horas confeccionando un mundo imaginario donde lo mismo se topa uno con los reyes magos que con el presidente Trump. Y hasta hay un personaje oculto, alguien reconocible escondido en medio del resto de las figuras, que el visitante debe buscar.

Si lo encuentra se lleva una figura del curioso belén.

La representación es completamente hecha a mano por los vecinos, apoyada con algunos efectos de luz y sonido, controlados por ordenador. Del resto, un mundo imaginario cobra vida gracias a las más de 3.000 piezas en jugo, de las que más de 300 disponen de movimiento. Religión y actualidad se dan la mano en ese ámbito, donde no faltan los personajes importantes del municipio, gallegos famosos, personalidades internacionales y, cómo no, la Sagrada Familia y los diferentes personajes de todo belén tradicional.

Una oportunidad curiosa para las vacaciones

Visitar un belén es una actividad, tanto para curiosos, como para toda la familia. Descubrir el funcionamiento de una obra que cuenta con varias bombas de agua, 8.000 bombillas, 30 km de cableado y unas 300 figuras en movimiento, a estas alturas del año, puede ser una experiencia única. Además, los amantes del paisaje se encontrarán con mar y montaña cerca, y los gustosos de la historia con ruinas antiguas y petroglifos prehistóricos.