Sin meternos más que en las manifestaciones públicas, la Semana Santa guarda toda una serie de celebraciones y costumbres que suelen pasar desapercibidas. Lo normal es que se hable de las procesiones y de si lloverá o no. La televisión parece pivotar en torno a las noticias sobre climatología, imágenes procesionales y la emotividad de turistas y cofrades.

Pero esto no es más que la punta del iceberg. Las celebraciones de Semana Santa son muchas más y su significado tan interesante, cuando no más. Sin duda, hay que pasarse un buen rato buscando entre las programaciones parroquiales y episcopales para poder construir un buen mapa de celebraciones y costumbres, mas vale la pena.

A continuación, unos pocos ejemplos.

De puertas adentro

Las celebraciones en catedrales y parroquias son todo un mundo. Básicamente, se centran en el llamado Triduo Pascual. Se trata de los días centrales, que marcan el cambio de la Cuaresma a la Pascua. Comienza el Jueves Santo por la tarde y continúa hasta el Domingo de Pascua por la tarde. Sus celebraciones son las principales del calendario católico. La solemnidad y participación que revisten deberían marcar un antes y después respecto del resto del año, incluso de las fiestas patronales.

¿Qué se celebra? La pasión, muerte y resurrección de Jesús. Comienza el Jueves Santo con la celebración de la Cena del Señor, se continúa el Viernes Santo con la Pasión y culmina el Sábado Santo con la Vigilia Pascual.

En medio, devociones como el rezo del Via Crucis, la adoración eucarística o la visita a los Monumentos. También pueden encontrarse parroquias donde se cubren los altares, o parte de ellos, las cruces e imágenes de los santos.

El rezo cambia y, por ejemplo, en el altar mayor de la Catedral de Ourense se rezan Oficio de Lecturas y Laudes en público.

En Oímbra, limítrofe con Portugal, se ha recuperado el rezo matinal del “Oficio de Tinieblas”. Y en multitud de parroquias se prepara un sagrario especial, con multitud de luces o flores, para ser visitado desde el Jueves al Viernes Santo, muchas veces con oraciones propias abiertas a todos.

De puertas afuera

En la Catedral de Santiago se ha recuperado la tradición de tocar la carraca.

Es un instrumento en forma de cruz de san Andrés, con brazos de 2 metros de largo, que se activa el Viernes y Sábado Santo a unas horas concretas del día. Advierte de las oraciones en lugar de las campanas. Estas no se tocan desde el Jueves, tras la Cena del Señor, hasta el Gloria del Sábado Santo.

La carraca produce ruido y cierto estruendo, como recordando algunos fenómenos recogidos en los evangelios sinópticos, con motivo de la muerte de Jesús. Después de décadas sin usar, en el 2010 se recuperó la costumbre, tras instalar una carraca nueva en la torre que se denomina igual. La antigua puede verse durante algunas visitas guiadas.

Hay procesiones muy conocidas y concurridas, pero otras apenas ocupan tiempo en la prensa.

Así, en Ourense, hay una procesión muy popular, denominada “dos caladiños”, que sale de la parroquia de la Santísima Trinidad hasta la Catedral. La gente reza y canta el rosario, en la Catedral se reza el Via Crucis y se proclama un solemne sermón.

En Celanova se realiza una representación del prendimiento y muerte del Señor, resultando una especie de auto sacramental público.

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