Una presencia firme aunque discreta

El principal templo de Ourense, la Catedral, es el lugar donde el obispo preside el culto, rodeado de sus sacerdotes. Es el corazón espiritual de la diócesis y el modelo de la liturgia para todos. Su presencia en la ciudad es centenaria, fechándose su altar mayor en 1188, aunque haya indicios de una construcción anterior. El actual edificio se sitúa a caballo de los siglos XII al XIII y, desde entonces, las aportaciones de diferentes estilos artísticos la ha ido configurando como un edificio singular.

No destaca en medio de los edificios circundantes y las últimas obras la han dejado sin un viejo sueño: dotarla de su propia plaza, delante de la puerta mayor.

Constreñida por diversas casas y construcciones, se alza como una joya a descubrir, tanto para los turistas como los propios ourensanos. Es por eso que ha dado el salto a las nuevas tecnologías y ya la podemos visitar in situ o por internet.

Visitas virtuales

Las opciones para conocer la Catedral de Ourense son dos: la web oficial y el blog. Una curiosidad es que son administrados por distintas personas, ofreciendo dos perspectivas paralelas del mismo lugar. Esto enriquece la visión del fiel y el curioso.

La web se centra en los aspectos artísticos, históricos y turísticos, poniendo a disposición del interesado una buena cantidad de datos y fotografías, apoyados por un bello vídeo de presentación. Ofrece todos los horarios para su visita turística y las posibilidades para realizarla sin dejar atrás ningún detalle.

El blog es obra del deán. Este sacerdote es el presidente del cabildo catedralicio. Para entendernos, la autoridad superior dentro de la catedral. Hoy no sucede, pero, en siglos pasados, su poder era tal que llegaba a oponerse a obispos o regentes locales. En el blog, el deán desgrana oraciones, fotografías y crónicas del día a día de las celebraciones y festividades de la Catedral.

Visitas turísticas que descubren un tesoro

Lo mejor es poder disfrutarla con calma, fuera de las horas de culto. Para ayudar en la tarea, se dispone de un servicio de audioguía, pudiendo realizar la visita al aire de cada uno. Los tesoros que se descubrirán son muchos. Aquí dejaremos constancia de un par, por aquello de ir abriendo apetito de más.

El más grande y curioso es el descubrimiento del Pórtico del Paraíso.

Con influencias variadas, como la de Santiago y su Pórtico de la Gloria, es una obra admirable que conserva toda la fuerza de su policromía. Este detalle hoy es anecdótico, pero, en origen, era normal pintar todas las obras en piedra, dotándolas de vida.

Un segundo detalle que puede atraer es la presencia de obras de Arte contemporáneas. Efectivamente, la Catedral invierte en nuevas adquisiciones que se muestran al público. Así, un cuadro de la Última Cena (puesto en lugar de otro casi borrado por el tiempo), o un retrato del santo papa Juan Pablo II y una vidriera situada cerca del órgano.

Solo hemos marcado unos hitos, que no son más que la punta del iceberg. Los turistas que ya los han contemplado son más de 20 000 y de seguro seguirán pasando durante estos días de vacaciones.

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