Durante el embarazo, el organismo sufre una "revolución" causada principalmente por las hormonas (estrógenos y progesterona) y esto deja huella.

Lo ideal sería llegar al final de los nueve meses sin exceder los 10-12 kilos en comparación con el peso inicial. Durante el parto, se pierde aproximadamente la mitaddel peso, por lo tanto, quedan entre 5 y 6 kilos para eliminar, pero muchas mujeres acumulan más.

Veamos qué le sucede a nuestro cuerpo en los últimos nueve meses. Y cómo lidiar con la situación

El vientre después del parto: sigue siendo grande

La esperanza de ver desaparecer nuestra barriga después de dar a luz al bebé es sólo eso, una esperanza en vano.

Lamentablemente, lleva algo de tiempo. El útero de una Mujer no embarazada mide aproximadamente 6 o 7 centímetros de alto, mientras que al final de la gestación puede superar los 30 centímetros. Por lo tanto, es imposible que justo al acabar el embarazo estemos como antes de quedarnos embarazadas.

Después del nacimiento se necesitan al menos 10 o 15 días para que el útero recupere sus dimensiones originales. Pero los cambios también son externos, por supuesto. Los músculos y la piel se ven obligados a ayudar en este aumento del volumen del abdomen. Y los tejidos no son totalmente elástico, como los de un globo de goma, por lo que, una vez que el parto ya se ha acabado, estarán mórbidos y poco tonificados.

Los pechos también están más grandes

Al principio, y durante el embarazo, el aumento de senos generalmente se considera sexy. Luego, cuando ya no tenemos esa enorme barrigota, ese abundante escote se ve desproporcionado.

Durante el embarazo, el pecho se prepara para la fase de lactancia. Por esta razón, la glándula mamaria aumenta de tamaño.

Por no mencionar que en el cuerpo de la mujer, la mama es uno de los puntos de acumulación de grasa. Es normal, por lo tanto, que al aumentar de peso, parte de la grasa se deposita allí, alrededor de los brazos y las axilas.

Músculos: han perdido el tono

Aunque hayamos hecho ejercicio durante ele embarazo, es posible que después de nueve meses los músculos estén bajos de tono.

En los meses de gestación hay un descenso en los niveles de testosterona, la hormona que ayuda a mantener los músculos tonificados, además el cuerpo produce algunas sustancias que hacen que los músculos y ligamentos se relajen, destinado a facilitar la dilatación del canal de parto: el efecto de relajación afecta a todo el cuerpo, incluso aquellas áreas que no están directamente involucradas en el parto.

Piernas: se hinchan incluso después de dar a luz

Muchas madres de hoy, sensibles a la apariencia de su cuerpo, prestan mucha atención durante el embarazo. Intentan no excederse en la comida, ir a la piscina y comprometerse a estar en movimiento, dar paseos y ir en bicicleta. Si una semana después del parto, los tobillos y las rodillas están más hinchados que cuando estaba embarazada, la decepción es grandiosa.

Pero es algo normal.

A menudo es un problema de la estasis venosa, es decir, la retención de agua causada por la mala circulación. Especialmente en los últimos meses, en el que peso del útero ejerce presión sobre algunos vasos sanguíneos, haciendo que sea más difícil devolver la sangre hacia arriba: este estancamiento ralentiza el intercambio de fluidos entre los tejidos, desencadenando la hinchazón.

Pero no os desaniméis! Lo bueno es que haciendo ejercicio y siguiendo una dieta sana se puede recuperar en cuerpo inicial en pocos meses.