Existe un vínculo entre el sistema inmunológico y el Cáncer. Durante el transcurso de nuestra vida, el sistema inmunitario es capaz de combatir con éxito células cancerosas, matándolas después de su desarrollo. Cada día al menos una célula cancerosa es destruida por nuestro propio sistema inmune. Si tenemos el sistema inmunoológico fuerte podemos destruirlas de manera más efectiva. En cambio, si está debilitado, no es capaz de eliminar las células cancerosas y se desarrollan más rápidamente,tanto que el sistema inmunológico ya no sería capaz de gestionarlas y eliminarlas.

Este es el último descubrimiento que se ha podido ver en el estudio publicado en el New England Journal of Medicine, después de una investigación llevada a cabo en pacientes enfermos con cáncer de piel en el Reino Unido, los Estados Unidos, Israel y Francia.

Los expertos querían investigar la eficacia de nuestro propio sistema inmunológico ante un posible tumor y por eso decidieron llevar a cabo esta investigación. Y de hecho, con los resultados obtenidos han podido confirmar el importante papel que juega nuestro sistema de defensa propio ante este tipo de células dañinas. Han probado el papel del sistema inmune para luchar contra los tumores con resultados óptimos.

Los científicos están convencidos de que una combinación de ciertos medicamentos que afectan el sistema inmunológico, ayudando a fortalecerlo, podría ser vital para derrotar el cáncer. Esto podría ser el inicio de nuevos tratamientos para luchar esta terrible enfermedad aunque la idea de usar las armas únicas que nos da el sistema inmunológico para combatir el cáncer se remonta a tiempos antiguos.

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Hace ya 100 años Paul Ehrlich, Premio Nobel de la microbióloga alemana para la medicina y el padre de la quimioterapia, apoyaba este concepto. A día de hoy se ha podido demostrar que tenía razón.

Entre los nuevos fármacos que están sujetos a experimentación, uno de cada tres se compone de anticuerpos. Este último realmente han revolucionado el diagnóstico y cambiado la historia de algunos linfomas, y cánceres, tales como, por ejemplo, el colon y el pecho.