La investigación con células madre ha traspasado el mundo de la medicina y se ha convertido en un debate ético animado por creencias religiosas y factores culturales. Evitando la ética de esta cuestión, las células madre son, como dice su nombre, células que tenemos en nuestro organismo y que son capaces de generar nuevos órganos y tejidos. Entre sus principales propiedades está la de ser autorrenovables. Precisamente esta característica las dota de un gran potencial terapéutico, sin embargo, las investigaciones más recientes indican que las células madre podrían estar detrás del origen de ciertos tipos de Cáncer.

Posibles aplicaciones terapéuticas de las células madre (el Dr. Jekyll)

Una gran multitud de estudios científicos indican que las células madre podrían ser utilizadas para la regeneración de tejidos y órganos que han sufrido algún tipo de daño.

Esto las sitúa en un lugar de privilegio dentro de lo que se ha denominado medicina regenerativa. Existen muchas esperanzas en que las células madre puedan ser utilizadas para regenerar el tejido nervioso, lo que las haría especialmente útiles para curar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. Además, la posibilidad para generar otro tipo de tejidos también las harían ideales para el tratamiento de enfermedades medulares, musculares (como la distrofia), e incluso, la diabetes o la artritis. Sin embargo, los profesionales de la medicina recomiendan cautela ante todas estas expectativas.

Células madre malignas (el Sr. Hyde)

Conocer cuál es el origen del cáncer sigue siendo una asignatura pendiente. Si bien existen claras evidencias de que, en algunos casos, el cáncer tiene un origen genético y de que en otros está asociado a una serie de hábitos (tabaco, alimentación, etc.) y circunstancias (inflamación crónica, virus, etc.), los mecanismos por los que las células tumorales acaban desarrollando un tumor maligno no son del todo conocidos.

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En los último años ha surgido una teoría por la cual la formación de un tumor (que se podría considerar como un órgano indeseado) podría derivar de células madre cancerígenas. Según esta teoría, dentro del tumor, y junto con otras células tumorales diferenciadas, existirían células madre malignas capaces de autorenovarse y generar tumores secundarios o metástasis. Aunque existen evidencias científicas de que este tipo de células madre podrían existir dentro de un tumor, esta teoría todavía sigue siendo una hipótesis; sin embargo, de demostrarse este hecho se daría un importante vuelco a las estrategias utilizadas en la terapia contra el cáncer.

La mayoría de las terapias actuales contra el cáncer, como la quimio y la radioterapia, se han centrado en eliminar células tumorales diferenciadas que se dividen muy activamente; sin embargo, si las células madre fueran las responsables del desarrollo tumoral, las nuevas estrategias deberán ir encaminadas a encontrar las características especiales de estas células y dirigir toda la artillería terapéutica contra ellas.

En este sentido la inmunoterapia y las nuevas terapias epigenéticas tendrían mucho que decir en la batalla librada contra esta terrible enfermedad.