La vuelta del nuevo "Adán y Eva" a Cuatro ha dejado un panorama surrealista en la que Chari, la sevillana, tuvo que decidir entre Martín, un argentino espiritual y charlatán, o Iñaki, de Bilbao y mentiroso patológico. Hubo un momento en que sentimos pena por Chari, pues parecía que tenía que elegir entre susto y muerte.

Por suerte eligió a Martín, que de lo malo no era lo peor. Aunque tener que aguantar la verborrea de este argentino y conseguir entender todo lo que dice se antoja complicado, haber elegido a Iñaki hubiera sido un pasaporte a ninguna parte pues la desfachatez y la chulería de este chico vasco es difícil de expresar con palabras.

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La verdad es que Martín empezó fuerte y el enamoramiento por su Eva, Chari, fue a primera vista, ni cinco segundos pasaron para declarar que se había enamorado y en otros cinco segundos ya le había agasajado con toda una serie de adjetivos superlativos sobre la belleza de su amada.

Y entre tanto hasta tuvo tiempo de presentarle a “martinito”, que no es otra cosa que su miembro viril.

Y cuando todo parecía ir sobre ruedas, entonces, apareció Iñaki con su péndulo ondulante y todo empezó a complicarse. En poco tiempo empezamos a dislumbrar que Iñaki era un mago de la mentira, pues aunque Chari no hacía más que clavarle agujas de acupuntura y en solitario declaraba que era una situación ridícula, a ella no hacía más de decirle que las agujas le ponían.

Pero es que Iñaki no era sólo mentiroso, es que además también era bastante chulo y muy, muy mal ganador, ya que después de ganar la prueba para conseguir la cena romántica, la burla delante del argentino nos dio hasta vergüenza ajena. La verdad es que Iñaki parecía una versión del doctor Jekyll y el señor Hyde cuando estaba hablado con Chari o cuando estaba hablando solo a la cámara.

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En resumen, muchos tópicos, argentino y charlatán o vasco y exagerado, pero también muchas contradicciones, un vasco mentiroso y un argentino vegetariano.

Menos mal que la intuición de Chari impidió que se repitiera una versión desastrosa de “Ocho apellidos vascos” y en su lugar nombró Adán del programa a un argentino, lo que está más en la línea de la actual Iglesia Católica. Además, y los que aguantaron al programa “Pecadores”, justo después de “Adán y Eva”, pudieron descubrir que Chari había estrenado nuevos pechos y que ya no tenían nada que ver con los que lució en el programa.