Cuando afrontamos una dura situación personal o familiar, como la pérdida de un ser querido o la ruptura de una relación, tendemos a escuchar Música triste o emotiva, que frecuentemente puede llevarnos al llanto. ¿Por qué lo hacemos? Muchos critican estas prácticas en las redes sociales (destacando que las llevan a cabo ellos mismos).

Para nuestra sorpresa, las últimas investigaciones señalan que escuchar música de este tipo de temáticas (o ritmos que las sugieran) evoca sentimientos como la nostalgia, tranquilidad o ternura, redundando positivamente sobre nuestra salud.

Así lo avala el último estudio realizado por investigadores de la Universidad Libre de Berlín en Alemania. Durante su realización, fueron examinados los hábitos musicales de casi ocho centenares de voluntarios procedentes de diferentes países. Los datos revelaron los motivos por los cuales nos agrada escuchar estas canciones.

La principal encargada de la dirección de este revelador estudio, Liila Taruffi, defiende el consuelo y el bienestar emocional que nos reportan esta estas composiciones, que van desde la más clásica, hasta las baladas roqueras como Heaven de Bryan Adams o With or without you de U2.

Por otro lado, la nostalgia es posiblemente el sentimiento más poderoso que esta experiencia nos puede brindar, siendo la necesidad de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado.

La música funciona como puente para para los recuerdos.

Si quieres recordar buenos momentos de etapas pasadas de tu vida, ¡hazte con una buena recopilación de baladas de los 80! Por supuesto, la música, lejos de paliar nuestro estado de ánimo, funciona como reguladora del mismo. La doctora ha señalado que la música no solo funciona como un mero emisor:

"Al escuchar este tipo de música, los pacientes pueden sentirse identificados y comprendidos, incluso en ausencia de un vocabulario emocional específico. Esta conexión empática entre la música y el paciente puede ayudar a aliviar la angustia y al progreso de la terapia".