Los abogados de la UCLM ya amenazaron en 2017 con una demanda judicial si no se eliminaban ciertos comentarios aparecidos en varias páginas de Facebook acerca de los profesores y la gestión de la Facultad de Humanidades de Toledo, y entre otras cosas, tanto en las redes sociales como en esta plataforma digital, se menciona el escandaloso trato de favor que reciben los alumnos extranjeros con mejores aulas e instalaciones en el mismo centro público compartido.

La guerra contra la libertad de expresión

La respuesta por parte del administrador de de estas páginas de Facebook fue la de no aceptar el ultimátum de 48 horas recibido, por tanto, seguir decididos a no claudicar, denunciando esta situación de agravio comparativo en los medios de comunicación y tribunales si hace falta, porque vale la pena creer en la libertad de expresión, reconocida en este país, y en el derecho a la información de los seguidores de Facebook y otras plataformas de Internet para difundir y compartir ideas, opiniones e intereses comunes sobre temas tan importantes como la enseñanza, la filosofía o cualquier otro campo de las Humanidades.

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Puesto que la página objeto de controversia llamada "Facultad de Humanidades de Toledo", a la que se refieren los abogados que presentaron el ultimátum y la posterior querella judicial, no pretende usurpar ningún perfil, de hecho existe al menos otra más con el mismo nombre, ya que cualquiera puede poner en Facebook el nombre que desee a su página, ni tampoco pretende representar el parecer oficial de dicha Facultad, sino difundir y fomentar el sentido crítico de una manera informal entre los alumnos y ex-alumnos de la misma, sin excluir a todo aquel que esté en desacuerdo con el sistema público de enseñanza en España.

El desprestigio de la Universidad

Aquellos que discriminan y tratan a los estudiantes españoles como alumnos de segunda clase en su propia tierra son precisamente los que apelan al honor y se querellan contra el modesto administrador de una página de Facebook que pone de manifiesto las anomalías mencionadas, por supuesto, según sus opiniones y testimonios, pensando en la pérdida de alumnos nativos que se produce en esta y otras facultades de humanidades de la universidad pública, desprestigiada ya por casos de corrupción y de estudios que luego se demuestran no realizados como en el caso de la Universidad Juan Carlos I.

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No hay más alternativa que luchar y denunciar las injusticias para ser respetados, aunque ello sea objeto de la animadversión de unos funcionarios docentes con métodos de aprendizaje trasnochados que se creen superiores a sus alumnos, de los que seguramente tendrían mucho que aprender, tal como vino decir una antigua estudiante expulsada del campus de la Fábrica de Armas: son como máquinas segadoras que cortan a los alumnos al nivel del suelo.