Vivir la experiencia de caminar por primera vez en un ambiente totalmente nuevo, de mucha responsabilidad como por ejemplo ver cómo funciona la cocina de un restaurante, genera una ansiedad y un sentimiento de expectativa.

Una experiencia vivida por mi

Era una noche, cuando una amiga chef me manda un mensaje por WhatsApp [VIDEO]. Ella pregunta si puedo ayudarla como asistente de cocina en un bar muy conocido en San Paulo. Sorprendida, pregunto cuáles son los requisitos, si se necesita técnica, o si puedo correr algún riesgo de cortarme un dedo. Ella me calma y dice que son preparaciones y finalizaciones de platos que no requieren mucha experiencia.

Yo, aliviada, acepto el desafío.

Alrededor de las 13 horas entro en la cocina. Sólo yo y ella estamos allí, las exigencias: un pantalón cómodo, tenis que pueda ensuciar bastante y camiseta blanca. Al llegar a la cocina, ella me ofrece unas chancletas crocs, delantal negro, bandana y sujetador de pelo, estaba con mi arsenal listo para la guerra. Me dijo que la higiene de manos, uso de guantes se refieren a la salud, la perfección y un trabajo [VIDEO] con gran cuidado es todo lo que necesito. Todo se hace rápido, ágil, pero con mucho cariño. Es como un banquete de los dioses con muchos invitados. A continuación, llega el asistente de chef oficial, un mozo con habla rápida y acento nordestino. Simpático, me cuenta que trabajó en restaurantes japoneses.

Pero poco después ocurrió algo inesperado

Alrededor de las 17 horas, ocurrió un imprevisto, oímos un mensaje del jefe diciendo que tenemos que colocar "agua en los frijoles".

La lista de 100 personas va a 200. Todos se quedan afligidos, pero colaboran para encontrar una solución, es más galleta, más hamburguesa, más condimento. El equipo se empeña, y dos jóvenes nos ayudan, entre freidoras, el horno conocido como salamandra idas y venidas de la heladera del tamaño de una habitación. Todo es dinámico y sinérgico, como un equipo deportivo.

Al final, todo funciona, el día lluvioso aseguró a algunas personas. ¡Sobra la comida! Y además del clima de trabajo, dedicación, compromiso, es posible conversar, hacer nuevas amistades, tener contacto con gente que es trabajadora: algunos se quedan más de 12 horas en pie, a veces, sin ir al baño o comer. Conocí gente increíble, que enmienda de un trabajo fuerte para la madrugada. ¡Rutina de muchos que ganan la vida honestamente! ¡Me alegro de todo el conjunto! ¡Ah, y lo más interesante aún, los clientes salieron todos satisfechos, no hubo reclamación! ¡Ahora, la próxima vez que pise en un bar o restaurante, comprendo y doy valor a lo que pago! La dinámica es muy diferente que cocinar en casa. Todo está planeado, los movimientos se evalúan y la presentación impecable.