Jacinto Benavente

Sus 174 obras gozaron del favor de su público habitual - la burguesía. Su teatro se compone de una crónica amable, de las preocupaciones y los prejuicios de la burguesía y de una suave ironía. En todas sus obras prevalece el diálogo; la narración sustituye a la acción y el diálogo, como por ejemplo se puede observar en su obra La Malquerida (1913).

Ramón María del Valle- Inclán

Su producción artística se basa en la creación de novelas, cuentos, teatro y poesía.

En todos esos géneros se puede afirmar que destaca una singular evolución: desde un modernismo sensualista a una literatura mucho más crítica, pero basada en el proceso de esperpentización de la realidad. Así, sus inicios se basaban en dramas decadentistas de fin de siglo, ciclo mítico, farsas y finalmente en el esperpento (Luces de Bohemia de 1920, es un claro ejemplo).

Federico García Lorca

Hablamos de una de las cumbres del Teatro Español de todos los tiempos.

Comenzó con obras teatrales de raigambre modernista, y más tarde cultivó el género de las farsas. Tras una etapa de apreciable influencia surrealista o del teatro imposible, llegará su etapa de plenitud, a la cual pertenecen sus grandes tragedias, como lo son Bodas de Sangre (1932) y Yerma (1934). En ellas, la mujer ocupa un puesto central en un ambiente rural, en donde las fuerzas naturales imponen un destino trágico con un argumento de escasa importancia, puesto que hay pocos personajes principales.

Miguel Mihura

Mihura es la figura del teatro cómico español posterior a la guerra. Su obra más representativa sin ningún lugar a dudas es Tres sombreros de copa (1952). Se puede afirmar que este autor tiene una capacidad para urdir tramas sorprendentes, al igual que utilizar su gran sabiduría en cuanto al manejo de todos los recursos escénicos. Además, su habilidad en el diálogo, le permite dar un toque de encanto a sus obras en donde reside la magistral combinación de la imaginación, humor, ternura y poesía.

Antonio Buero Vallejo

Ganó el Premio Lope de Vega con su primera obra, Historia de una escalera, que marcaría un hito en el teatro español de posguerra.

De esta manera se da paso a la preocupación existencial en el teatro y ya se observan características relacionadas con el trasfondo trágico, que pretende críticar la visión sobre el hombre y el mundo. En su segunda etapa como artista, dirigirá sus obras hacia el teatro social, pero sin abandonar sus preocupaciones existenciales. Es aquí en donde Buero pondrá mayor énfasis en el entorno social, principal condicionador de sus personajes. La obra maestra característica de esta etapa se titula El Tragaluz (1967).

Alfonso Sastre

Hablamos del pionero de las tendencias existenciales. Una de sus grandes obras recomendadas para leer, Escuadra hacia la muerte (1953) es el claro ejemplo de dichas tendencias. Por otra parte, Sastre se basó en tendencias sociales como se puede apreciar en su obra Muerte en el barrio (1955). Sin embargo, cabe destacar que este autor es el principal teorizador del teatro de testimonio social.

Muchos dicen que es el creador del Teatro de Agitación Social, aunque lamentablemente la mayoría de sus obras fueron prohibidas por el régimen franquista.

Fernando Arrabal

Estamos ante el autor más importante en cuanto a teatro de vanguardia existió en España. Desde sus primeras producciones manifestó su gran talante innovador, manteniéndose apartado del mundo del realismo triunfante. Su teatro se puede decir que fue pánico, ya que se mezclaban la confusión con el humor y la euforia, buscando elementos surrealistas.

Cabe destacar que la mayoría de sus temas más frecuentes son: la sexualidad, la política, el amor y la muerte.

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