Al cumplirse el centenario de la Primera Guerra Mundial con solo conocer por los libros de historia de las terribles matanzas de batallas, como las de Verdún, Somme o Ypres, o revisar las imágenes cinematográficas que ese conflicto nos legó, nos impresiona el espantoso número de bajas que los diferentes contendientes sufrieron en masivos asaltos a las trincheras entre cortinas de fuego de ametralladora, gases venenosos y agobiantes bombardeos de artillería.

Sin embargo, con todo el horror y sangre que ese conflicto produjo a finales del mismo oficiales imaginativos, alemanes para más señas, desarrollaron técnicas de combate para hacer de estos asaltos algo mucho más eficiente y resolutivo y cabiendo la expresión "más humanitario" pues los espantosos números de perdidas y muertes descendieron. Tan eficientes fueron estos cambios que con las modificaciones de la propia evolución del armamento se siguen usando hoy día.

Cambiar de Táctica

Aunque hablar de las tácticas adoptadas daría para llenar varios libros, en síntesis se pueden resumir en que se acabaron los avances a pecho descubierto en linea andando hombro con hombro, sino que las unidades se reparten en pequeños grupos y a la carrera usando los refugios que encuentran en el terreno, abrigos en termino técnico, ya sea un hoyo, árbol, rocas, etc. Van saltando de abrigo en abrigo apoyándose mutuamente, mientras una unidad salta a la carrera al siguiente abrigo la que esta a cubierto le cubre con su fuego.

Desde retaguardia todo el armamento pesado de la unidad dispara sin cesar contra el objetivo para lograr que el enemigo "agache la cabeza" y no salga de sus refugios para disparar sobre las fuerzas que avanzan.

Saltando de abrigo en abrigo

A medida que la unidad se acerca salto a salto al objetivo las unidades de Asalto van dividiéndose en unidades más pequeñas para ofrecer un menor blanco al enemigo, de batallones a compañías, de estas a secciones, de secciones a pelotones y de estos a escuadras y de estos a binomios, parejas de soldados, que a menudo cubiertos por humo asaltan en punto final al objetivo, tomándolo y consolidando la posición.

Desde luego cada situación exige sus variantes y características, y más con la evolución del armamento y equipo desde la guerra de trincheras, pero el espíritu básico es este y como botón de muestra resaltar que en la actualidad en Afganistán el Ejercito Español ganó numerosos combates como los de Surpurgary y Gheira Shury usando esta táctica.

Practicando la táctica

En unas practicas de combate recientes del RINF "Inmemorial del Rey" Nº1 fuimos testigo de una prueba de esta táctica.

Una posición fortificada de la insurgéncia islámica se recorta en un promontorio. Contra ella una sección española despliega toda la potencia de fuego que dispone usando sus ametralladoras pesadas desde retaguardia. Simultáneamente dos escuadras se lanzan al asalto, mientras una salta al próximo abrigo su compañera les apoya con su fuego rociando la posición con fuego de fusil HK, cuando esta alcanza una buena posición aquella se lanza el asalto cubierta por el fuego de la segunda escuadra y así sucesivamente hasta que por una abertura y cubiertos por humo se lanza el asalto final.

Los infantes entran en la trinchera enemiga y la barren en abanico con fuego de saturación, instantes después la posición se da por tomada y asegurada.

Han pasado ya 100 años que las unidades Stosstruppen alemanas desarrollaron estás técnicas con todas las variantes son las que siguen utilizando.

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