Lorena Ramírez se ha convertido en el nuevo símbolo del orgullo mexicano, después de que por encima de cualquier estigma y contra todo pronóstico ha logrado destacar a nivel mundial con vestimenta típica de su comunidad indígena. Ha corrido solo montada en unos huaraches hechos con suela de llanta y correas de cuero, alejada de los lujos que rodean a mucho otros atletas que visten tenis de moda y licras de tela fina.

Su última gran hazaña fue en el Ultramaratón Tenerife Bluetrail de las Islas Canarias, donde logró subir al podio de los triunfadores en la tercera posición. Ha quedado así entre los corredores más destacados del mundo y demostrando que para alcanzar el éxito la pasión es el motor principal, como ella misma lo ha dado a conocer en entrevistas anteriores.

La primera mujer rarámuri en correr en Europa

Con solo 23 años de edad, Lorena tiene a sus espaldas varios logros, uno de ellos es haberse convertido en la primera mujer rarámuri que corre en un ultramaratón de Europa, como lo hizo en 2017. Aunque en aquella ocasión no logró terminar el reto debido a un malestar en la rodilla, su presencia marcó un precedente único y digno de recordarse.

Sin embargo, no se pudo quedar con ese sabor a decepción y este año repitió la prueba de 102 kilómetros que inicia a nivel del mar y termina a 3.555 metros de altura en una zona montañosa, y regresó con ganas de poner el alto el nombre de México y mostrar el orgullo por sus raíces. Lo consiguió no solo cruzando la meta, sino haciéndolo de una manera memorable y en una posición envidiable: La tercera de la división 18 a 39 años y la quinta general de la femenil, con un tiempo oficial de 20 horas 11 minutos y 37 segundos.

Sus pies ultra ligeros

La destreza de Lorena Ramírez puede ser la herencia del propio nombre de su etnia, rarámuris, que significa "los de pies ligeros". Coincidencia o no, hace la perfecta analogía de lo que hoy la puso en los reflectores de Europa [VIDEO]: su gran habilidad para correr prácticamente a raíz de tierra, sin importar los obstáculos, sin importar las escaladas se tengan que subir para llegar a la cima.

Así, sin un entrenamiento específico más que el esfuerzo que tiene que hacer cada día al caminar más de seis horas para pastorear a su ganado en medio de la sierra y sin mayor calzado que unos modestos huaraches, Lorena ha logrado lo que muchos atletas que cuentan con grandes comodidades a la mano no han podido. De esta forma se ha convertido en, no sólo en una digna representante de México ante el mundo, sino en el mayor orgullo de su tierra Rarámuri, esa donde crecen lo de pies ligeros.