La cerveza lleva miles de años acompañando la vida de los seres humanos, tanto en el ámbito social como en el individual. En la actualidad es una de las bebidas más consumidas en el mundo, la primera entre las que llevan alcohol.
Aunque la cerveza se bebe en cualquier época del año, con el buen tiempo aumenta su consumo debido a que el tiempo de ocio es más prolongado y, con el calor, ingerir bebidas refrescantes se hace casi imprescindible. Las conversaciones en una terraza agradable mejoran con una jarra de buena cerveza sobre la mesa. Además, beberla de forma moderada puede suponer algunos beneficios para la salud. Veamos cinco de los más significativos, sin olvidar que su consumo debe hacerse con moderación.
Retrasa el envejecimiento
Gracias a las propiedades antioxidantes de varios componentes de la cerveza (los ácidos fenólicos, polifenoles y flavonoides del lúpulo y la malta) las células tardan más en oxidarse y envejecer, por lo que ayudan a prevenir la aparición de enfermedades degenerativas, incluidas las neurológicas, como es el caso del Alzheimer.
Protege frente a la diabetes
Según el documento "Efecto preventivo y protector del consumo moderado de cerveza en la Diabetes Mellitus”, del catedrático de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y representante de la Sociedad Española de Diabetes, Franz Martín Bermudo, los “componentes como la fibra soluble, los compuestos polifenólicos, los minerales y la baja graduación alcohólica actúan sobre los mecanismos y procesos que desencadenan la diabetes y sus complicaciones, si su consumo es moderado”.
Combate la osteoporosis
El silicio es un mineral que interviene en el mantenimiento de la densidad ósea. Cada vez escasea más en la dieta occidental, por lo que el consumo de cerveza, que lo contiene en forma soluble de ácido ortosilícico, atenúa en cierta medida dicha escasez. Las cervezas rubias son las que mayor cantidad de silicio aportan, siendo las negras las que menos.
Previene riesgos cardiovasculares
En un reciente estudio dirigido por la doctora Lina Badimón, del ICCC Cardiovascular del Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau de Barcelona, se pone de manifiesto que “El consumo moderado de cerveza puede asociarse con efectos positivos en la función de las HDL (el colesterol bueno), que aumentan su capacidad de proteger contra la oxidación producida por las LDL (el colesterol malo). Esto contribuye a evitar que se depositen lípidos en la pared del vaso sanguíneo y lo taponen”.
Acelera la recuperación del deportista
El estudio llevado a cabo por la Facultad de Medicina de Granada, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), determinó que la cerveza facilita la hidratación y la hace más efectiva, previniendo la aparición de dolor muscular tras el ejercicio físico. Todo ello gracias a las propiedades antioxidantes de sus ingredientes y su alto contenido en agua, lúpulo y cebada.