Si tienes un perro joven y travieso que cada vez que lo dejas solo te deja la casa patas arriba, no te preocupes, esto tiene una explicación y, más importante, una solución. El pequeño ejercita su sentido del tacto a través de su boca y el mordisqueo es necesario para mudar sus dientes. Por eso, hay que dejarle claro desde que llega a casa lo que se puede morder y lo que no. Basta con regañarle su conducta destructora con un “no” o un “sshh” y cambiar aquello que está mordiendo por un juguete.

Hay juguetes específicos para que el cachorro muerda y que además sirven para calmar el dolor que le causa la muda de los dientes y fortalecer los mismos. Te recomendamos hacerte con un ‘kit antimordeduras’ cuanto antes. Se trata de un spray que contiene un líquido con sabor desagradable para el animal con el que puedes rociar los objetos que deseas proteger de las mordeduras de tu pequeño.

Pautas para educar a un cachorro de perro

Tu cachorro debe conocer unos límites claros y coherentes, y conviene que tan pronto como llegue a casa inicie el adiestramiento para que obedezca.

El adiestramiento debe ser divertido para tu mascota o sino se distraerá con facilidad. Además, debes ser paciente y constante porque el cachorro debido a su edad puede que tarde algún tiempo en comprender exactamente lo que esperas que haga.

Practique las repeticiones en un entorno tranquilo y utilice el refuerzo positivo. La forma más eficaz es a través de sesiones breves pero frecuentes. Las rutinas sistemáticas son muy importantes para ayudar a tu cachorro que obedezca.

Es fundamental que todos los miembros de la familia utilicen las mismas señales para darle seguridad y reducir las posibilidades de confusión. Si se le prohíbe morder los zapatos, por ejemplo, la orden debe ser siempre la misma y todos los miembros de la familia deben actuar en esa línea.

Y recuerda que la recompensa y el refuerzo del buen comportamiento en vez del castigo físico, le ayudarán a fomentar fuertes lazos, respeto mutuo y una relación gratificante.

Sabías que...

A partir de los tres o cuatro meses de edad, el cachorro empezará a atender por su nombre. Es en este momento cuando puedes iniciar un adiestramiento básico con ejercicios sencillos para que aprenda instrucciones tales como ‘ven’, ‘siéntate’, ‘espera’ y ‘túmbate’. Estos métodos de adiestramiento son esenciales para tener un perro bien entrenado y, sobre todo, obediente.

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