El niño se bañó, se arregló, se alimentó y todo estaba bien. Sin embargo, al llegar el momento de salir de casa y dirigirse a la escuela, comenzó a murmurar, reclamar y golpear el pie, diciendo que no quiere ir. Si usted es padre, madre, tío o abuelo, seguramente ya debe haber pasado por esta situación. Para muchos padres y profesores, el acto es pura y simplemente maña. Sin embargo, para gran parte de la escuela de psicología, el problema puede ser un poco más serio e involucrar, incluso, aspectos psicológicos y sociales.

Según los psicólogos, la ocurrencia denominada "rechazo escolar" - es bastante común en todas las edades, pero es más frecuente en los niños entre 5 y 7 años de edad. Vale la pena señalar que se trata de este grupo de edad que algunos niños entran a la escuela y también hacer la transición de estar acostumbrado a estar en la casa y de tener que asistir a la escuela puede ser un proceso tedioso para el niño.

Para saber exactamente cómo lidiar con la situación, hay que analizar algunos factores siempre en conjunto con los profesores, amigos cercanos y, por supuesto, un especialista en psicología infantil.

Una causa comprobada del rechazo escolar es la falta de algo importante para el niño. Para ello, hay que estar alerta al comportamiento, principalmente dentro de casa. El nacimiento de un nuevo hermano, la pérdida de un miembro cercano de la familia o incluso separación de los padres puede reflexionar sobre la negativa. En conjunto con un especialista, es necesario analizar los hechos y detectar, certera y puntualmente, el motivo que está causando el problema.

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Parejas

Inseguridad Familiar

Las madres (y los padres) inseguros también pueden ser responsables de la negativa. Los padres muy protectores tienden a transmitir inseguridad y miedo a los hijos, principalmente cuando se dejan en la escuela por primera vez. Con el fin de minimizar el hecho, es necesario que los responsables participen integral y correctamente del período de integración propuesto por las escuelas.

Lo ideal es que en los primeros días los padres acompañen a los hijos durante el período de clases y, poco a poco, se alejen. El niño debe estar seguro de que al final del día los padres volverán a buscarlo en el momento oportuno.

¿Cómo ayudar y amenizar el comportamiento?

Antes de tomar cualquier actitud, es necesario descubrir y entender la causa de la negativa. A continuación, proponga un diálogo abierto, de forma que el niño pueda expresarse claramente.

Aproveche este momento para hacer preguntas relacionadas con los compañeros de la escuela, profesores, etc. Demostrar el momento de la despedida también es válido: evite prolongar los besos y abrazos, para no aumentar la ansiedad y la inseguridad del niño.

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