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Ya en artículos anteriores les hablamos del realismo e hiperrealismo en la obra pictórica de artistas de nuestro tiempo: el maestro pintor y escultor Antonio López [VIDEO], Vicente Romero [VIDEO]y el artista promesa Juan Martín Villate [VIDEO].

Pues bien, hoy les vamos a presentar probablemente la influencia más clara dentro del realismo en las artes plásticas y visuales. Les presentamos la obra del realismo escultórico de Auguste Rodin.

Auguste Rodin, inspiración clara en artistas de hoy

Rodin nació en París en 1840 y fallece en Meudon (una localidad de la Île de France) en 1917. Procedente de una familia humilde, en 1854, a los 14 años de edad, intentó entrar en la escuela de Bellas Artes.

Aunque sin éxito, no dejó de lado la rama artística, así que asistió a clases de escultura en la escuela de artes aplicadas.

Nos encontramos ante un escultor notablemente importante pues pone fin a más de dos siglos de búsqueda de la mimesis en las artes y se propone dar un nuevo rumbo a la escultura siendo por ello el primer escultor moderno. En cuanto a los materiales trabajó principalmente con el bronce y mármol (antes hacía copia en yeso).

También en él como en otros artistas, vamos a ver una evolución. Así sus primeras obras muestran deudas con el realismo, luego su obra interpreta formulas del impresionismo (contrastes entre luces y sombras, y contrastes entre superficies acabadas y no acabadas, el non finito del maestro florentino Miguel Ángel Buonarroti). De hecho Buonarroti fue su gran maestro, convirtiéndose éste el escultor al que más admiró Rodin.

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También un acercamiento al simbolismo de fines de siglo que le aportará inquietud y preocupación por la transcendencia de la humanidad. Aquí cabe entender obras como El pensador (1900).

En esas primeras obras vinculadas con el realismo, fueron presentadas a la exposición de 1864 y se titula El hombre de la nariz rota (algunos apuntan que puede representar a Sócrates, aunque en mi opinión podría ser una alusión a Buonarroti) pero fue rechazada al considerarla obra inacabada. Pero en ella ya se reflejan esos contrastes de luces y de sombras. En esta misma línea también podemos mencionar su obra titulada: San Juan Bautista predicando (1879).

Hacia finales del siglo XIX (concretamente en 1880) recibe sus primeros encargos importantes. En concreto uno para decorar un museo, encargo que al final no se hace para el lugar que estaba previsto, y se refiere a Las puertas del infierno, un monumental grupo escultórico, pues presenta 6 m de altura, 4 m de anchura y un metro de profundidad. En su totalidad comprende 186 figuras.

Este encargo lo recibe Rodin para el futuro museo de artes decorativas de París. Pero al final este encargo queda cancelado y el proyecto permaneció en el estudio o taller de Rodin. Fue añadiendo elementos en el mismo hasta el final de sus días (1917). Las primeras puertas fueron realizadas en yeso en el Museo de Orsay, mientras las definitivas de bronce las podemos encontrar en el museo Rodin de París. Lo más importante de estas puertas es que en ellas se encuentran muchas obras posteriores. Será el punto de partida para obras posteriores.

Clara referencia a la Divina Comedia de Dante Alighieri

Relaciones. No es la primera vez que se realiza una puerta monumental. Nos tenemos que remontar a Florencia, a Lorenzo Ghiberti con Las puertas del Paraíso que abrían también las puertas al Renacimiento. En este caso las hojas de la puerta de Ghiberti están integradas por cuadrangulares. Pero en el caso de Rodin únicamente vemos dos hojas enteras.

Representación. En la parte superior hay tres figuras desnudas recogidas que se denominan las tres sombras porque son aquellas que abren las puertas del infierno. En el detalle del dintel cuyo centro se encuentra una figura –del poeta – de Dante que aparece sentado completamente desnudo con su brazo derecho apoyado sobre la pierna, clara referencia y punto de partida de su obra archiconocida El Pensador. A ambos lados de esta figura pensante, alrededor hay figuras desnudas, una especie de caos y movimiento a partes iguales entre ellas, lo que recuerda a la idea de los juicios finales (Portada de Santa Foy de Conques). De hecho, hay una figura que está a medio camino entre ambos caminos que luego dará lugar a la figura de Adán que realiza en el año 1880 (el modelado de 1880 y en bronce en 1910). En la hoja única, caída ya a los infiernos, se representa una escena única y continua dinámica, en acción, hacia abajo, pues ya vemos aquí la idea del movimiento (ya cultivado en el impresionismo pictórico).

En la hoja izquierda y en la parte inferior, la figura de arriba aparece representado con varios niños Ugolino della Gherardesca (canto 33 de Divina Comedia de Dante), que era un conde de Pisa que traiciona a su ciudad y le condenan a morir de hambre junto a sus dos hijos y sus dos nietos. Cuenta la leyenda y así aparece recogido en Dante que los hijos le dijeron que en cuanto estuviera a punto de expirar podía comérselos. Ugolino, personaje del siglo XIII, también llamó la atención a Carpeaux. Pero Rodin representa al conde sentado y sentado atado con cadenas, acompañado de sus hijos y el conde aparece comiéndose los dedos conociéndose popularmente como el hombre caníbal, y así lo muestra con énfasis en la representación de las manos.

También realizó una obra en bronce de estas dos figuras femeninas que se abrazan (Canto V, Divina Comedia), también el punto de partida de su posterior obra El beso. Estos dos personajes son Francesca Rímini y Paolo. Rodin no fue el primero en tratar estas historias. Francesca de Rímini casada con Giovanni Malatesta y cuenta la leyenda que en cambio se enamora del hermano de Giovanni, el joven apuesto Paolo e Ingres capta el momento en que Francesca y Paolo están leyendo un libro de amor y el momento que capta Ingres es el momento en que se cae el libro y capta el momento en que sale Giovanni con la espada a matar a ambos. Y lo que representa Rodin.

Por su parte, en la hoja derecha de estas puertas, Rodin representa todas las pasiones: la belleza, el dolor, el gozo y la tragedia de la condición humana son los protagonistas. Representadas mediante estas figuras retorcidas en posturas complicadas.

En la obra de Rodin vemos mucho del maestro del Renacimiento Buonarroti

A continuación les pasamos a explicar algunas obras más de este magnífico escultor de finales de siglo, principios del XX.

  • El pensador (1880-1903), una obra fundida en bronce. Todos nosotros la conocemos como "El pensador", pero debemos apuntar como curiosidad, que esta obra fue titulada inicialmente con el nombre El poeta o Dante pensando, pues su punto de partida está en las puertas del infierno ya tratadas más arriba. Es un hombre poeta no como soñador sino como creador de una realidad distinta. Se ha identificado la creación con la lucha de sacar esa creación que hay en todos nosotros de dentro. Nos está mostrando un sentimiento, un proceso. Lo resuelve sentado, completamente desnudo, con su mano izquierda descansando sobre su pierna izquierda y su mano derecha apoyando sobre su barbilla. Cuando vemos esta obra nos transmite una sensación de reflexión, ensimismamiento. Como el Moisés, la corporeidad, la presencialidad física. Pero llaman la atención los pies y las manos –él era un artista, un escultor, y la idea creativa reside en las manos. Unos pies que se aferran y unas manos que materializan. Además de la importancia de la luz. Toda obra de Rodin no hay que mirarla desde un único punto de vista estático como ya antes hicieron Lisipo y Bernini, sino con múltiples vistas, rodeando la escultura sus 360º.
  • El Beso. De nuevo, su punto de partida se encuentra en las ya denominadas puertas del infierno. Como figura exenta esta obra se realiza en el 1886, pero las últimas copias se hicieron en apenas dos años, entre 1902 y 1904. La última (de 1904) fue destinada a la Tate Gallery. Rodin siempre piensa en un espectador dinámico (vista de la pieza en sus 360º), con numerosos puntos de vista que hacen que cambie la tradicional percepción de observar una pieza escultórica. En el tratamiento diferenciador de las superficies se ven muy bien las calidades pulidas pero el basamento rugoso, creando un contraste, una dualidad. Además destaca el momento de enlazamiento de las figuras y contrastes de luces y sombras. Sobre todo aquí se están captando las actitudes humanas que se están captando en gestos. Sobre todo se destaca esa composición en hélice, dinámica y que también podemos ver en obras tanto de nuevo, de Miguel Ángel Buonarroti como en La Virgen de Medici.

Rodin y su sistema de trabajo

Para entender su obra en completo, debemos sin duda aludir a su sistema de trabajo. Rodin es un escultor que esculpía únicamente cuando apreciaba en las personas algo que realmente le atraía, le interesaba. Cuando lo encontraba, pedía que posaran para él. Captaba la naturalidad, pero también el movimiento, el instante de una manera real. Estas figuras se representaban con el gesto que da el movimiento y sobre todo se incide en la idea de instantaneidad, de inmediatez, es decir, interesa lo cambiante y no lo permanente. Sobre todo, Rodin modelaba. Apenas trabajaba materiales como la piedra o el mármol, ello lo hacían sus colaboradores o ayudantes. También se tiene constancia de que se utilizó la máquina del sacado de puntos para esa representación fidedigna.

El legado de Rodin

Rodin también hizo escuela, a continuación les presentamos algunos de los escultores que trabajaron en su estudio. En concreto, voy a destacar a una alumna de él, que fue realmente sobresaliente para la época y en un trabajo donde todavía no había tenido cabida una mujer.

Camille Claudel (1864-1943) fue alumna de Rodin pero también con ella mantuvo una relación amorosa y tormentosa a partes iguales. Se hizo incluso una película de ella. Algunas obras suyas fueron incluso firmadas por el maestro Rodin. Colabora en muchas obras con el mismo Rodin. En definitiva, Claudel fue su colaboradora, modelo y amante. La obra titulada El Vals o El abandono (1893), una figura masculina y femenina entregándose en el vals en la parte inferior non finito y la parte superior broncínea.

Si bien es cierto, Claudel realizó muy poca producción dado que entró muy pronto en una crisis emocional con motivo de su ruptura con Rodin. De hecho esto le lleva a ser internada en un tanatorio hasta su muerte. Rodin contrae matrimonio con Rose Beuret. Una de sus obras que deja testimonio de lo que ella sufrió lo refleja esta obra La edad madura (1898), una obra completamente, como vemos, autobiográfica. Por lo tanto, la pasión materializada en escultura.

Rodin, una gran aportación a la Historia del Arte, sin ninguna duda. Vida y obra altamente interesantes y llenas de curiosidades para su época.