La enormidad del espacio, su vastedad siempre ha sorprendido al ser humano. Las peculiaridades que se describen en la mancha desconocida del Universo, rara vez arrojan luz sobre la curiosidad de los expertos. Sin embargo, los fenómenos están a la espera para ser descubiertos, en la apacible y hasta terrorífica calma que suscita el espacio exterior.

Detrás de la brillante cortina de estrellas y supernovas, nuevos análisis de los investigadores afirman que los agujeros negros “supermasivos” están rodeados por otros más pequeños, en los centros de las galaxias. Desafortunadamente no hay evidencia más concreta, luego de las búsquedas preliminares en el centro de la Vía Láctea, donde está ubicado el agujero negro.

Agujeros negros supermasivos, los ojos negros de Dios

Investigadores y colegas, trabajaron en conjunta labor con Charles Hailey Universidad de Columbia, Nueva York – utilizando datos del telescopio de rayos X ChandraNASA – con la información del archivo. Los sucesivos análisis, dieron como resultado, el hallazgo de 12 “sistemas binarios” con escasa masa e inactivos, así como la actividad de una estrella que órbita a un cuerpo invisible: el agujero negro.

Este agujero negro supermasivo llamado Sagittarius A* Sgr A – que radica en el centro de la Vía Láctea, esta coronado por un halo de polvo y gas, que produce una atmósfera de cultivo para gestar estrellas masivas, estas viven, mueren y sucesivamente podrían transformarse en agujeros negros.

Es posible que los agujeros negros que están en el exterior del halo, caigan bajo la influencia de Sagittarius, lo que provoca que estos pierdan energía y se mantengan dominados por la proximidad y la fuerza del agujero negro.

El profesor Hailey afirma que por la lejanía del centro galáctico a la tierra, no es posible visualizar con frecuencia esas explosiones brillantes, ya que estas pueden apreciarse una vez cada 100 o 1.000 años.

El comportamiento de los agujeros negros, se describe por su unión con una estrella de masa baja, lo que emite ráfagas de Rayos X, que de igual forma son débiles, pero son consistentes y detectables.

Este descubrimiento confirma una “teoría sustancial” para el avance en la investigación de ondas gravitacionales, ya que conocer y confirmar el número de agujeros negros en el centro de una galaxia, puede favorecer a la predicción de eventos de onda gravitacional, afirmó Hailey. Estas ondas gravitacionales, fueron pronosticadas en la teoría general de la relatividad – Albert Einstein –estas ondas en el tejido del espacio – tiempo, fueron detectadas posteriormente por el experimento de Ligo en 2015.

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