La Ivermectina es un desparasitante de amplio espectro utilizado en varias especies animales, incluido el ser humano. Es un agente antiparasitario muy eficaz en el tratamiento de infestaciones por ectoparásitos, como ácaros de la sarna, garrapatas, larvas de moscas y piojos, así como también en el tratamiento de parásitos internos como el gusano cardiaco del perro (Dirofilaria inmitis), Ascaris, Trichuris, Ancylostomas, entre otros. Esta puede administrarse vía oral, en inyección subcutánea o tópica y es un producto muy seguro en perros y gatos cuando se administra a las dosis recomendadas y bajo prescripción veterinaria.

Actualmente, entre los propietarios de mascotas , se ha difundido la falsa creencia de que este fármaco es una “vacuna contra la garrapata” y, peor aún, que ésta debe administrarse una vez al mes para mantener el efecto deseado, desconociendo los posibles efectos adversos de toxicidad que puede acarrear la sobredosificación con ivermectina, o incluso la aplicación de una dosis terapeútica en razas especialmente susceptibles para por un defecto genético.

Mutación del gen MDR1

Si bien la ivermectina suele ser muy segura en perros y gatos, existe un grupo de razas caninas y sus cruzas, que poseen una mutación del gen MDR1, lo cual hace que tengan deficiencia de la glicoproteína P, la cual es la encargada del transporte de muchos fármacos y otras moléculas a través del organismo, impidiendo su ingreso a órganos donde pudiesen generar toxicidad y contribuyendo a su eliminación a través de la bilis y las excreciones urinarias.

Entre las razas que pueden estar afectadas por esta mutación del gen MDR1 se encuentran: Collie, Pastor australiano, Shetland Sheepdog, Pastor blanco suizo, Border collie, Pastor alemán, entre otros.

Signos de intoxicación

Entre los signos clínicos generales de intoxicación con ivermectina se señalan: ataxia o incoordinación en la marcha, desorientación, hiperestesia, temblores, dilatación de las pupilas, depresión, ceguera, coma.

Estos signos nerviosos son atribuidos a que la ivermectina aumenta la liberación y actividad del GABA (acido gamma aminobutírico), un neurotransmisior inhibitorio del sistema nervioso central. La intoxicación en animales jóvenes, tiende a ser de mayor gravedad y de peor pronóstico que en animales adultos.

En perros sin mutación MDR-1, el signo más frecuente es una midriasis bilateral marcada, con falla del reflejo fotomotor de la pupila.

Con dosis muy elevadas y en perros con defecto genético MDR-1, son frecuentes adicionalmente: debilidad, letargia, hipotermia, sialorrea, vómito, disnea, alteración de la conducta y muerte. Los signos suelen aparecer entre las 5 y 24 horas posteriores al tratamiento, y la velocidad de aparición de los signos clínicos guardan relación directa con la gravedad del cuadro, por lo tanto, los casos de aparición brusca, son de peor pronóstico. En los gatos, la intoxicación con ivermectina cursa de manera similar a los perros. Sin embargo, puede observar además, signos gastrointestinales (diarrea y anorexia), parálisis del tren posterior, hiporeflexia o arreflexia e hipotermia. Generalmente los signos nerviosos disminuyen en los días siguientes y la mayoría de los gatos se recuperan entre 2 y 4 semanas.

Recomendaciones

Ante la presencia de garrapatas o pulgas, es necesario recurrir al Médico Veterinario para que se encargue de prescribir el tratamiento adecuado. Nunca auto medique a sus mascotas.

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