Las imágenes que perciben muchas vistas, por lo general contienen admiradores externos. ¿En realidad cuántos de estos likes, pueden ser pasados por auténticos? Detrás de la pantalla todos somos productos, consumidos en menos de cinco segundos. Luego de haber visto una serie de imágenes en la aplicación en menos de un minuto, llegamos a la conclusión de no haber visto nada, por lo menos nada que merezca compartir la imagen o guardarla. Casi todos contamos con alguna app, en la que podemos navegar viendo fotografías u arte de otros usuarios, pero pocos contamos con una amplitud visual, donde la apreciación de los contenidos, no nos sean del todo ajenos.

Hay imágenes a través de la red, que pueden herir la susceptibilidad de las personas, pero hay otras que pueden causar un escándalo innecesario, echando leña al fuego de la discriminación y vaciando nuestra cabeza, haciéndonos menos sabios y más estrechos de mente. En este amplio panorama de opiniones, pensamientos e ideologías, la censura siempre estará jugando al sube y baja dentro de la esfera social. Hoy en día, hay pocas imágenes que se censuran en Internet, ya que ha servido como un medio para revolucionar los contenidos, a favor de la lucha para salvaguardar nuestra humanidad. En el teclado y sobre la pantalla de la computadora, tenemos un altavoz eficaz para hacernos oír. Lo más importante es seguir creyendo en la apertura del mundo, a la vez que protegemos a las siguientes generaciones.

Una disculpa poco creíble

Todos tenemos la app de Instagram en nuestros móviles, porque nos parece de lo más “cool” ver imágenes de nuestros amigos y visitar a usuarios con dotes artísticos, dignos de envidia. Y aunque seamos de los pocos que colgamos una imagen, de vez en cuando, siempre tenemos la seguridad de que los contenidos que maneja esta plataforma, son incluyentes y respetuosos, hasta ahora.

Las disculpas en contra de la libertad, no están del todo claras.

¿Incomodidad ante la libre expresión?

Las imágenes pueden marcar la pauta para desencadenar diversas reacciones en el público, y una de estas fue la fotografía que compartió la fotógrafa Stella Asia Consonni, de dos hombres besándose. Instagram eliminó la imagen – para después dar una categórica disculpa, con guante blanco – diciendo que había infringido los estatutos de la comunidad.

El vocero de Instagram, recalcó que se trató de un error. Sin embargo, hay cierta clase de barrera, que no permite la libre exposición de materiales visuales, como los antes presentados por esta osada fotógrafa.

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